lunes, 7 de diciembre de 2020

PELIGRO DE TSUNAMI NAVIDEÑO Ni preocupado ni lo contrario… es decir lo que pueda pasar lo dejo a los avatares del destino, triste sino el del ser humano. Creo que de todas las especies que pueblan la Tierra, no somos precisamente de las más inteligentes detectando los posibles desastres. Me explico y pongo un ejemplo: Ante un Tsunami y antes de que llegue el problema, los animales detectan el peligro, son capaces de percibir alteraciones en el magnetismo y las vibraciones terrestres, detectan los cambios de presión y los infrasonidos, en consecuencia toman la decisión más inteligente que es no quedarse en el lugar donde va a ocurrir la tragedia. La especie humana, sin embargo es pobre de oído, escasa de olfato, carente de sistemas de aviso ante las alteraciones magnéticas y vibratorias, y sobre todo corto de entendederas, lo que hace que caigamos de bruces sobre el problema. Ante un tsunami, la primera ola suele ser suave y mientras los animales huyen, el ser humano se queda observándola, la segunda ola es más fuerte y trágica, y si llega una tercera con el entorno debilitado es más trágica todavía. Lo dejo ahí…y me pongo en manos del destino, no queda otra.