jueves, 30 de abril de 2020

El filtro (Después de seis semanas y pico)


   Una de las pocas cosas que nos ha “regalado” el confinamiento, es el tiempo. Dicen que el tiempo es oro siempre que lo sepas aprovechar. Vivimos una época donde las redes sociales vienen a ser lo que antaño era contar historias al calor de una lumbre, o buscar fantasmas traspasando la tapia de un cementerio.

   Hemos dejado de un lado lo local y próximo que no dejaba de ser entrañable, para adentrarnos en lo global y por lo tanto virtual, y tenemos tiempo, mucho tiempo. Pese a pertenecer a una generación, donde ni de lejos podíamos soñar en los avances tecnológicos y de comunicación que ahora tenemos, si que algunos hemos aprendido a movernos por las redes.

   Es tanto lo que podemos ver, leer, que no nos queda más remedio que usar el filtro que nos ofrece la particular manera de conceptuar la vida. Este criterio nos ayuda a eliminar mucha “basura” y a quedarnos con todo aquello que nos inspira y ayuda.  Es alentador comprobar, que el pensamiento nunca es único y que no se está solo en el amplísimo espectro de las ideas y las emociones.

Dado que en la actualidad nos ocupa la “maldita” pandemia… me he atrevido a recoger de las redes esta reflexión:


“Muchos tienen prisa por volver a la normalidad, pero creo que deberíamos usar este tiempo para reflexionar que partes de lo que antes era normal queremos volver a repetir. La vida nos ha dado la oportunidad de una pausa para cambiar todo aquello que nos estaba haciendo daño y orientarnos hacia algo mejor, responsable y sustentable”.  


miércoles, 29 de abril de 2020

"LÍO" El liberador (Después de seis semanas y pico)


   Hoy me apetece escribir sobre mi mascota peluda. Es un can entrañable, extrovertido, alegre, vital y sobre todo noble. Si nos remontamos un tiempo atrás, cuando las cosas aparentaban ser normales, cuando era habitual ver gente por el pueblo ya fueran excursionistas o visitantes, solía pasear con él y no era fácil porque continuamente se paraba ante la gente, no se bien si para saludarles o capturar alguna caricia. Era habitual que al llegar ante las casas de algunos vecinos, Lío insistiera en su deseo de verles meneando la cola y su esqueleto con vehemencia, hasta que ellos aparecían.

   Las cosas han cambiado en pocos días y ya llevamos tiempo así. Ahora Lío es el que nos libera del confinamiento, pero es curioso como al llegar a la calle se muestra extraño, percibe el silencio. Entonces se para y olisquea al aire como intentando entender lo que pasa. Busca con su instinto a gente y no la encuentra.

   Tengo una anécdota que contar: Ayer en mi paseo de la tarde ocurrió algo curioso.  Suelo andar  por un camino bordeando la riera, tendrá unos doscientos metros .Al llegar al final, doy la vuelta y como una costumbre, mas que ponerme a correr, troto soportando el peso de mis años con Lío atado en la correa. Pero esta vez no tenía ganas de correr así que me dispuse a volver andando. A mi colega no le debió de gustar la idea porque decidió pararse y no avanzar. Los dos nos quedamos en  bucle, hasta que él tomó la iniciativa para liberarme de la apatía, mordió la correa por el asa de cuero y me incitó a correr. No empezó hasta que yo tomé con la mano la argolla que debería de ir anclada a su collar. La escena podría resultar cómica, un perro llevando de la correa a su amo.


Resumiendo, creo que en las circunstancias actuales y cuando todo esto acabe, que algún día ocurrirá, deberíamos incluir en los homenajes a todos aquellos que nos han ayudado, también a los canes.


martes, 28 de abril de 2020

La tristeza (Después de seis semanas y pico)


No tengo ganas de hacer nada… que le vamos ha hacer. Hoy ha muerto Michael Robinson, un tipo majo, hada hiriente y que sabía dar un tono humano a sus trabajos y tertulias. Ha muerto de cáncer y me ha afectado, no tan solo por lo que era, sino porque yo también padezco esta enfermedad en otro de sus múltiples estilos. No he podido dejar de pensar en todos aquellos que están padeciendo enfermedades comunes y se encuentran en segunda línea de asistencia, por culta de la dichosa pandemia. Es un tributo más que nos recuerda que la vida es efímera y la “parca” puede estar ahí para cogernos despistados y llevarnos en su manto. Ella no entiende de clases ni de colores, a todos nos toca conocerla tarde o temprano. No tengo ninguna prisa en darle la mano, tampoco le tengo miedo. Si acaso me preocupan dos cosas, el sufrimiento  y sobre todo dejar de lado a mis seres queridos.


Lamento soltar una muestra de mi nostalgia, pero es un derecho que tenemos los seres humanos. La tristeza, la alegría, la turbación, el optimismo forman parte de nuestra existencia y debemos saber “cabalgar” con todo ello. Hoy elijo la tristeza a la que el confinamiento no ayuda nada para despejarla… mañana o quien sabe si en unos momentos remontaré el vuelo, buscaré una sonrisa y se la brindaré al primer ser humano que encuentre… así es la vida que pese a todas sus turbulencias, la adoro. 


lunes, 27 de abril de 2020

Sentido Común (Después de seis semanas


   Me apetece escribir sobre lo que yo entiendo como sentido común. El hecho de que son dos palabras compuestas, quizás sea la razón de su complejidad. Efectivamente, todos tenemos sentidos pero no todos los empleamos de igual manera, empezando porque ellos son los que nos provocan los sentimientos. Es relevante entender lo que significa común, que es algo que nos compete enteramente a todos, puesto que tiende a ser una percepción global.

   Luego, para emplear correctamente el sentido común, se requiere varios grados de empatía, que simplificando viene a ser intentar ponerse en la piel del otro. ¿Porqué me estoy “enrollando” con todos estos conceptos? Sencillamente por algunas imágenes que pude ver ayer y que no me sorprendieron en absoluto, es que somos así. Más que un paseo organizado para que los niños pudieran salir por un tiempo corto del confinamiento, más bien parecía una estampida.

   Más ahora llega la hora del reto, mes y medio de reclusión da para mucho de darle al “coco”, y supongo que no seremos, en global, tan ineptos como para entender lo que pudo ser un error y rectifiquemos, por obra de la sabiduría que da la reflexión.


   No es un cuento lo que nos está ocurriendo, es real, sino que nos lo digan las miles de familias que han tenido que sufrir por la pandemia, que han perdido a seres queridos sin poderles dar la mano, y por supuesto, pensando en los miles de sanitarios que en acto de servicio nos están ayudando… y sobre todo considerando a todos aquellos seres responsables que han entendido lo que significa el sentido común.


domingo, 26 de abril de 2020

(La verdad) Después de seis semanas


   Hoy me he levantado pensando en una palabra que suele ser altamente contradictoria pues a veces es fácil de entender, pero también es difícil de saber. Puede pesar como una losa, o ser tan liviana como una pluma. Puede ser transparente u oscura. Se muestra con alegría o se esconde en lo más recóndito de tu ser. Es fuerte y difícil de destruir, aunque parezca débil. Suele salir siempre a flote, no importa el tiempo en que está hundida. A veces hay que tirar de ella oculta en el más profundo de los pozos. Por ella se han llegado a jugar la vida, aquellos que siempre la han defendido. Son muchas las veces que molesta su interés. Se la tapa, se la esconde, se la camufla con falsedades. Se la disfraza con turbias imaginaciones. Suele ser defendida por valientes y ocultada por miserables. A veces duele, otras alivia. Cuando produce demasiado dolor, se suele tapar por piedad. Cuando produce demasiado temor, se suele ocultar por precaución. Pero por mucho que se la vilipendie, se la oculte tarde o temprano reluce, porque la verdad es única. 


   Y pensando es esta palabra, en relación al COVID-19, tengo claro que no nos dicen todo lo que saben. Son ya meses desde que se supone salió el primer foco de la infección, y no me trago que en todo este tiempo y con los innumerables avances en investigación de laboratorio, no se haya tirado del hilo hasta descubrir, la verdad. ¿Los motivos por los que posiblemente se oculta esa verdad?,  es de suponer que son por algunas de las razones que aparecen en la primera parte del escrito. 


sábado, 25 de abril de 2020

La luz del día (Después de cinco semanas y pico)


   Hoy me he levantado con el ánimo justo, pero la naturaleza ha obrado el milagro de ponerlo a tope. Cerca de mi casa a escasos cincuenta metros, circula el agua transparente y limpia de una riera, su sonido persistente y cantarín llegaba nítido a mis oídos. Mi entrañable mascota “Lío”, un Setter irlandés pleno de energía, me sacó de la cama con dos lametazos. Salí al exterior para el paseo matutino y quedé de inmediato más que impresionado extasiado con el día. Creo que debió ser en mi “última existencia” allá por el 1.700 cuando el medio de locomoción todavía era de tracción animal, que pude observar por última vez la naturaleza tal cual ahora la estaba observando. 

   La luz impresionaba por su fuerza, los colores resaltaban claros, limpios y el verde primaveral de los árboles se recortaba en un cielo transparente, azul, radiante. La hierba fresca dejaba entrever algunas amapolas entre su verdor. La atmósfera no podía ser más sana. Lástima no ser un ornitólogo para poder descifrar todos los trinos de los pájaros, que parecían estar más contentos que nunca.

   De inmediato pensé: ¿Es así como debería ser siempre?… Me hubiera gustado no tener la respuesta que por cierto de halagüeña no tenía nada. Nuestros errores de todo tipo siguen sin beneficiar a la naturaleza, al contrario la turban… y por supuesto que no se me ocurrió la idea de darle las gracias al COVID-19 por la maravilla que estaba percibiendo.


   ¿Aprenderemos algún día?... soy pesimista, sobre todo cuando oigo en la “tele” a todo un presidente del supuesto País más grande e importante del Planeta Tierra, decir un montón de “chorradas” sobre la gestión del problema global que nos ocupa… máxime cuando lo han votado millones de personas. “Así es la vida, así somos nosotros género humano tan despistado como polivalente.  


viernes, 24 de abril de 2020

(La incertidumbre) Después de cinco semanas y pico.


   Bueno, parece que por lo menos la famosa curva se aplana con tendencia a la baja, el próximo lunes ya los niños podrán salir al exterior, las muertes ya son menos, los contagios también y las recuperaciones superan a los contagios, eso nos dicen… “pero”, cuando se dispara esta conjunción adversativa, es señal de que dista mucho que la historia acabe en los próximos días.

   Recuerdo cuando era niño, que deseaba que llegaran las vacaciones, había una fecha exacta para ello, podrían tener ganas o algo de ansiedad, pero la certidumbre era total. Lo mismo nos ha ocurrido con infinidad de situaciones donde una fecha clara nos esperaba para ofrecernos un acontecimiento.

    “Pero” lo “peor”, curioso que las mismas letras formen dos palabras desagradables, es que la incertidumbre nos tortura, porque representa la falta de un conocimiento seguro.

¿Cuando podré acercarme, abrazar, besar a mis seres queridos? que ahora parecen haberse anclado en la distancia. ¿Podré ir al cine con normalidad, pasear con normalidad, comprar con normalidad? ¿Podré ir de vacaciones con normalidad? ¿Trabajar con normalidad? ¿Podré vivir con normalidad? ¿Cuánto durará esta situación? ¿Nos dicen la verdad, toda la verdad, media verdad, ninguna verdad? ¿De donde salió este virus? ¿Lo conocemos, mucho, poco, nada? ¿Se habrá instalada para siempre en nuestras vidas, será solo estacional, lo controlaremos con vacuna o sin vacuna?...INCERTIDUMBRE TOTAL…


   Lo que si tengo claro, es que pese a las extrañas circunstancias que nos ocupan, nada ni nadie podrán borrarnos de nuestra cara una sonrisa, un gesto amable o la esperanza, siempre que no nos olvidemos de que estos pequeños pero  grandes elementos también forman parte de nuestra existencia.


jueves, 23 de abril de 2020

23 Abril, día del libro y la rosa


Hoy, 23 de Abril en Catalunya las rosas y los libros tendrán que ser virtuales en su mayoría, porque librerías y puestos de rosas están también confinados.
Quizás encuentre una rosa hurgando por la primavera, y dos de mis libros que hoy tendrían que estar en alguna caseta o librería, se pueden encontrar en Amazón, La casa del libro o en la web de libros indie.
Un día menos, pero un día más que quedará en nuestro recuerdo.




lunes, 20 de abril de 2020

Meditaciones: (La mente) Después de cinco semanas y pico


   Parece ser que los datos confirman que ya falta menos para concluir el confinamiento y poder salir con todas las reservas del mundo al exterior, pero la realidad es que por lo menos en nuestro País, la gran mayoría de los mortales seguimos confinados.

   He estado pensando en lo que le puede estar ocurriendo a nuestra mente al pasar por este tránsito. Ya que la palabra mente proviene del latín “mentis”, nada mejor que incluir en el texto cuatro frases fáciles de conseguir y que  ya los antiguos nos enseñaron:

“Itinerarium mentis ad veritaten”
“Mens et cor homo est”
“Mens sana in corpore sano”
“Mens agitat molem”

   Si hacemos un “collage” de las citadas frases nos saldría algo así:
“No solamente una mente sana es síntoma de un cuerpo sano, sino que además es apta para el recorrido de ir tras la verdad. Ya que el ser humano es mente y corazón, su impulso puede hacer que se mueva la materia.

   En el estado de confinamiento,  ocurre que en ocasiones mi mente está dispersa con infinidad de ideas e informaciones que le llegan a ella y que provocan un estado de confusión…Pero, cuando encuentro la calma, me recojo en el silencio existente y consigo un mínimo de concentración, estoy mucho más cerca de lo que nos enseñaron los antiguos sobre la mente…”Patientia”, o sea paciencia, que por cierto es una cualidad.




sábado, 18 de abril de 2020

Meditaciones: "Después de cinco semanas"


   No dejo de plantearme lo siguiente… exceptuando los que están en la brecha, controlando la epidemia y sufriendo de manera directa sus consecuencias, los demás podemos considerarnos unos presos privilegiados, unos más que otros cierto. No dejamos de estar privados de libertad, con el agravante de la incertidumbre. Esperamos que a no tardar nos den la condicional, porque entonces será eso una libertad condicionada, donde serán las normas, el miedo o el respeto sobretodo lo que nos impedirá llevar una vida tan normal como la que teníamos antaño. ¿Cuanto durará ese estado?, nadie lo sabe todavía.

   Por cierto, ayer nos visitó la televisión (TV3)… la razón comprobar in situ como se lleva la pandemia en un pueblo de 230 habitantes, donde de momento no se ha registrado ningún caso de COVID-19.

   He de decir, que siento el deber de mostrar mi agradecimiento a todos mis convecinos, porque  la verdad es que nos estamos portando bien… he podido reconocer que sabemos lo que significa la solidaridad, empezando por la alcaldesa, el consistorio y los encargados de los tres pequeños comercios que nos asisten. Se está atendiendo a los necesitados y siempre encontramos un gesto que nos ayuda. Cumplimos a rajatabla las normas del confinamiento, inclusive la juventud se ha sumado al carro tras el desconcierto de los primeros días. A las ocho de la tarde, alguien se encarga de que aprendamos de memoria la canción “Resistiré” a la vez que nos recuerda los agradecimientos hacia los que están en primera fila del conflicto… No todo es idílico, porque  el sector de la restauración y los dos albergues lo está pasando mal, esperamos y deseamos que vuelvan para ellos los mejores días.


   Hemos dejado de ser un pueblo turístico a un pueblo de confinados… pero no estaría bien que nos quejáramos, pensando que son muchos, demasiados los que están en peor situación…ánimo pues que nada es eterno.




viernes, 17 de abril de 2020

Meditaciones: "El banco"

ESTO ES LO QUE LE PASA A UN BANCO PÚBLICO DESPUÉS DE TRASCURRIDAS CINCO SEMANAS DE CONFINAMIENTO HUMANO.


   Hoy he ido a la farmacia del pueblo, que no es más que un servicio que nos ofrecen una vez a la semana. Aunque esta vez han tardado en venir más tiempo. El caso es que al llegar pregunto si tienen guantes y mascarillas, respuesta: Los guantes nos los han requisado y en cuanto a las mascarillas, aquí tienes unas que son de un solo uso al precio de 14 euros.
   Se me han revuelto las entretelas al pensar lo que eso significa, la especulación rastrera en tiempos de crisis. Gobiernos, estados, particulares luchando por conseguir mascarillas, guantes, batas, tests, respiradores y todo lo que aparenta ser la panacea en la lucha contra el COVID-19. No quiero ni pensar en el fondo oscuro de toda esta crisis, lo que debe de estar pasando con los forenses, funerarias. Lo que se debe de estar moviendo el mercado negro, etc.
   Y en el frente crudo de la vida, los nobles luchando.
   No se la verdad en que proporción nos dividimos los seres humanos en esta civilización. Cuantos habrán de estúpidos, ignorantes, mala gente y buena gente. Quiero pensar que abunda más la buena gente, quiero pensarlo.




jueves, 16 de abril de 2020

Meditaciones: Después de un mes y seis días.


   Hoy me he dado cuenta de un detalle importante, han llegado ellas, las que anuncian la primavera. Era la clásica avanzadilla, golondrinas de vuelo poderoso que vienen a comprobar que todo está en orden. Vienen de lejos y suelen volver al mismo lugar.
Seguro que en esta ocasión se habrán asombrado de la tranquilidad existente.

   La naturaleza está relajada. Esta misma mañana un descarado y diminuto pajarillo ha querido entrar por la ventana pero se la ha encontrado cerrada, si llega a estar abierta no le hubiera importado pasar. Pronto saldrán una gran variedad de flores en los prados, las prímulas amarillas han sido las primeras en hacerse notar. El buen tiempo se acerca y la luminosidad de la primavera nos alumbrará el ánimo, antes de que se vaya apagando poco a poco.

   Es curioso observar la naturaleza, está tranquila, proyectándose por terrenos que antes ocupaban nuestros pies. Si la dejáramos libre nos asombraría con su fuerza, pero no, nuestra forma de civilización la sujeta y la vilipendia con una desconsideración total. Me atrevo a dar un ejemplo, no me extrañaría que si el COVID-19 llegara al verano, el noventa por ciento de los incendios forestales no existirían, pero mejor no apurar tanto.


   Quien sabe, si cuando todo esto acabe, o por lo menos se controle, hayamos aprendido algo, pero me inquieta sobremanera observar como una parte de la sociedad no se entera de lo que pasa. También me preocupa el comprobar como algunos  aprovechan la ocasión para sembrar maldad por el camino, un camino que todavía no estamos en disposición de transitar. Ojala que la gran mayoría de la población se de cuenta de lo que representa la estupidez, como también la mala intención de esas gentes que solo saben sembrar odio. Ojala que aprendamos a ignorarlos, y sepamos valorar lo que supone caminar con responsabilidad y en libertad. 


miércoles, 15 de abril de 2020

Meditaciones: "El baúl -Después de un mes y cinco días.


   Ayer no fue un buen día, sufrí un “pajarón mental” o lo que es lo mismo un bajón anímico, que consiste en tener la cabeza en los pies y los pies en la cabeza. Me lo merecía después de un mes mostrándome positivo y optimista. Me levanté con mala cara y el carácter cruzado. Sin saber bien porqué estaba serio, taciturno, cansado física y mentalmente, derrumbado, harto de escuchar las mismas palabras en los medios informativos, de contabilizar cada día los fallecidos, los contagiados, los recuperados, la economía, harto del COVID-19.

   Sobre las 20 horas, resuena en el aire la canción de moda “Resistiré”, ni siquiera me asomé para escucharla.  He de reconocer que me duró ese estado hasta el anochecer.
Cuando estás de bajón cuesta reflexionar, escuchar, atender, solo te centras en tu estado emocional, sin acertar a saber que puedes estar preocupando a tus seres queridos, que los puedes perjudicar…pero se debe entender que todos tenemos derecho a flojear.


   Por suerte, y a mis años ya estoy avezado y acumulo una cierta experiencia, no es la primera vez en mi vida que me ocurre algo parecido, y he aprendido. Tengo un pequeño secreto que contar: Guardo en un baúl y procuro que nunca falten, ciertas dosis de paciencia, ánimo, empatía, fuerza y esperanza de que lo que nos preocupa acabe pronto. Consiste el truco, en que antes de ir a dormir tomes una pequeña porción de todo ello y a descansar. Al amanecer, te levantas con todo el ánimo renovado, dispuesto a seguir adelante porque hacia atrás ya es imposible. El devenir, es algo que se construye día a día y nuestra misión es seguir en pié, por tu propio bien y el de los demás.  


martes, 14 de abril de 2020

Relato: (The Road) Después de un mes y cuatro días


   Hoy acabo de tener una extraña ensoñación que me ha hecho recordar la película “The Road”… Me he sentido por unos instantes como si estuviera en la piel de Viggo Mortensen, solo que como sucede en la cinta no era el hijo sino mi perro “Lío” quien me acompañaba. Íbamos los dos andando por un tramo de carretera, el silencio hería los sentidos, todo era gris en un día desapacible. El firme mojado y la ligera neblina ofrecían un ambiente espectral. Parecíamos los dos andar dentro de un clima apocalíptico. Nadie a nuestro alrededor, nada se movía ni siquiera se percibía brisa alguna. “Lío” se detiene y empieza a olfatear, como si se hubiera percatado de que algún tipo de peligro nos acechara, ¿serían locos o caníbales los que andarían merodeando?, o algo peor quizás invisible e imprevisible.  Falsa alarma, así que le animo a andar y seguimos.

   Entramos en el pueblo que parece abandonado, nada se agita, ni un murmullo. El vacío resulta total, todo está cerrado a “cal y canto” no hay niños ni adultos, tampoco animales. Las casas están en buen estado pero no parece haber vida, quizás solo las habiten los fantasmas. De repente se oye el suave crepitar de unos pasos sobre la calle mojada. “Lío” se para y estira las orejas, nos ponemos en tensión y esperamos que aparezca el o los causantes del sonido, quizás eso que se acerca sea portador de algún mal…Y es entonces al descubrir a Ignacio, un vecino que había ido a tirar la basura, que Lío se calma y yo me tranquilizo porque allí acababa la ensoñación… Eso sí, le saludo con cortesía, a distancia, y sigo mi camino no sea que ambos estemos  contaminados.




lunes, 13 de abril de 2020

Meditaciones: Después de un mes y tres días"

   Vaya, lo que faltaba hoy llueve, pero no solo sobre la tierra sino en el ánimo de todos los confinados. El sol es la réplica de la lluvia, nos ayuda a sonreír y a respirar con calma. Con la lluvia, encerrados, los minutos se alargan como si estiráramos un chicle. Las horas se condensan y el horizonte se disipa hasta desaparecer. Ya no está el ánimo para hacer demasiadas cosas, corremos el riesgo de que el aburrimiento nos abrace con su turbadora fuerza… pero hemos de encontrar el coraje para aguantar,  donde sea, en los rincones si es preciso y seguir en pié porque esto aunque durará no será eterno.


   Es que ya ni siquiera veo los wassaps, tan solo su mecánico sonido me indica que alguien está ahí, quizás tan hastiado como yo. Dicen que lo que está ocurriendo nos está poniendo a prueba a todos, para indicarnos lo que realmente importa en nuestra existencia. Unos, los más optimistas dicen que aprenderemos; otros, los pragmáticos apuestan porque el género humano no aprende ni por esas, y que volveremos a cometer los  mismos errores, pero con el agravante de que habrá mucho deterioro y nos va a costar arrancar de nuevo…Yo la verdad no se que pensar… pero como ocurrió con la caja de Pandora, el último elemento que quedó en ella fue la esperanza, algo que necesitamos imperiosamente los humanos, y en ello estamos.  




domingo, 12 de abril de 2020

Relato: "Después de un mes y dos días"


  Eran años duros, pero el no se enteró. Sus padres hicieron todo lo posible para que fuera feliz. Creció entre la pobreza que no miseria. A los pocos años junto con sus padres emigró en busca de un futuro mejor, y lo encontraron. Eran tiempos de posguerra, difíciles, donde los niños sabían jugar en la calle usando el ingenio. Sabían hacer del tiempo oro y de cualquier cosa una aventura.

   Entonces la gran mayoría de los colegios eran de orientación religiosa y nacionalista, pero el pasó de todo eso porque era un tanto rebelde. Su juventud fue inquieta dado que no encontraba en la sociedad aquello que buscaba, aún así supo orientarse hacia el futuro de una manera correcta y digna. Trabajó en aquello que encontró y desde muy temprano, porque no era fácil poder llegar a la universidad.

   Aún así, con esfuerzo consiguió, trabajar, estudiar e incluso acabar la carrera de ingeniero industrial. Le costó, le costó mucho pero al final consiguió trabajar para lo que había estudiado.
Conoció a una preciosa muchacha, se casó, tuvieron dos hijos y con todos los inconvenientes que se pueden encontrar en la vida, no dejó de ser feliz. Pudo dar a sus hijos todas las facilidades que él no tuvo, y llegar en plenitud a su jubilación.

   Pasaron los años, se sentía bien, sobre todo cuando una dulce voz pronunció por primera vez:”Abuelito” y sin apenas darse cuenta cumplió los ochenta y dos. Un día ocurrió algo que no esperaba en el guión de su propia existencia. El se sentía afortunado porque estaba pasando la ancianidad en su propia casa, con su mujer y al cuidado de una asistenta. No todos suelen gozar de la misma suerte, tenía un amigo que estaba poco menos que recluido en una residencia de ancianos, y solía visitarlo frecuentemente.

   Un día empezó a sentirse mal, tosía, tenía fiebre, estaba muy cansado y se ahogaba. Lo llevaron al hospital. El ambiente estaba muy cargado, las medidas de seguridad eran exhaustivas, prácticamente arrancaron al abuelo de las manos queridas. Aislado, abatido él no entendía nada. La familia buscó desesperadamente una corriente amable en aquel hospital, pero no se pudo evitar que Manuel muriera en el más triste abandono en un pasillo sin poder optar a una UCI, porque el protocolo exigía que los ancianos eran los últimos en ser asistidos y los primeros en morir.


   Este es un caso real…y la familia como no podía preguntar al COVID—19, porqué lo había hecho, lanzó un grito al cielo, con rabia infinita, intentando entender donde estaba la justicia social... El abuelo Manuel no se merecía eso.



sábado, 11 de abril de 2020

Meditaciones: "Después de un mes y un día"


   Se evidencia con meridiana claridad que algo está cambiando en nuestras vidas. La denominada pandemia está poniendo a prueba el orden establecido, pero no solo a nivel global, sino individual, familiar e institucional. Se van a replantear muchas cosas y en nuestras mentes, o mejor dicho en la mayoría de ellas se instaurarán toda una serie de interrogantes. Yo me planteo, sin juzgar y sin ir más lejos, el valor de la Unidad Europea, de nuestros políticos, de la Iglesia, del ejército, de la sanidad, de la educación, de la corona, de la industria, de la economía en general, del deporte de alta competición, y del saludable, etc.

   Como en todo tipo de prueba, ocurre que hay quien sale fortalecido y quien se debilita. Existe quienes soportan el envite y se construyen y quien no lo puede soportar y corren el serio riesgo de quedar destruidos.

   Yo me planteo, por ejemplo, que las relaciones de pareja, el vínculo con nuestros hijos, con nuestros mayores va a quedar cuestionado estos días, y quien más quien menos va a sacar multitud de conclusiones. Yo me planteo, que como sociedad no nos estamos portando bien con nuestros mayores, es como si ya no nos sirvieran para mucho y en ocasiones los arrinconamos, sin caer en la cuenta que a todos nos tocará algún día.

Yo me planteo que la sanidad está demostrando ser más importante que el ejército, al cual estos días si bien es cierto que los he visto colaborar, no han sacado ni un arma Yo me planteo el valor del rezo y de la jerarquía religiosa, si son útiles o no para solucionar nuestros problemas. Yo me planteo si la institución de la corona puede ayudar en estos casos, o si la mayoría de los políticos sirven para solucionar este tipo de entuertos. Yo me planteo si nos estamos portando bien con la naturaleza, ya que estos días nos dice que puede respirar más tranquila. Yo me planteo si la macroeconomía está correctamente situada ante esta situación, y si las grandes fortunas y los potentados han podido librarse de la amenaza vírica.


   Podría plantearme muchas más cosas, infinidad de cosas. La conclusión que podría sacar es todo va a cambiar a partir de esta pandemia… ¿o no?


viernes, 10 de abril de 2020

Meditaciones: "Después de un mes"


   No se bien que atenerme, si transcurrido este tiempo de confinamiento es poco o es mucho para los que estamos acostumbrados a la libertad. Si estuviéramos condenados a cinco años sería poco quizás, pero en casa el tiempo transcurre muy distinto, dado que esta situación rompe el esquema tradicional de las costumbres. Me pregunto si todo va a ser igual, cuando nos den la “condicional”.

   Empiezo a sentir añoranza, del roce con mis nietos, con mi familia y amigos. Joder, si es que íbamos segundos en la clasificación y a un solo punto del primero. Por primera vez en mucho tiempo con mi equipo de tenis aspirábamos a ganar. Añoro esos días de lunes, miércoles donde iba a entrenar, y el viernes donde “batíamos el cobre” contra otros equipos. Luego venía la cervecita y la cena ligera que servía para comentar el partido o decir “chorradas”, estábamos en proximidad… ¿podremos hacerlo otra vez con normalidad”.

   Son pequeñas cosas que ahora quedan no se si en el baúl de los recuerdos o solo retenidas por las circunstancias… ¿podremos ir al cine, pasear, reunirnos, asistir a eventos…con normalidad?


   Curiosamente… siendo observador y sintiéndome privilegiado por vivir en pleno entorno natural…existe algo que me hace reflexionar, para darme cuenta de lo que realmente es importante. La naturaleza está saliendo ganando momentáneamente de esta situación. Los cielos están más limpios, los colores son más brillantes, poco a poco el reino animal va ocupando el espacio que estamos dejando libres los humanos. El trino de los pájaros se siente más cercano. Ante tal circunstancia, uno se pregunta:… Pero si es que en realidad la naturaleza es nuestro hogar, y cuando estamos en pleno ejercicio la estamos jodiendo… ¿Qué haríamos los humanos sin ella?  


jueves, 9 de abril de 2020

Meditaciones:"Después de tres semanas y seis días"


   Hoy me he levantado con un cuento rondándome por la cabeza, es muy corto, inquietante y misterioso, el de Monterosso: “Y cuando desperté el dinosaurio seguía ahí”. Todavía nadie sabe porqué está ahí, de donde proviene y aunque me consta que existen “sabios” que están intentando averiguar su procedencia, todavía no lo tienen claro del todo.

   Es difícil variar la rutina, cuando vas a sacar la basura o pasear a la mascota, puede ser que te cruces con un vecino. A distancia de tres metros la frase interrogante es de rigor: ¿Cómo estáis? Y la respuesta parecida: “Pues ya ves, aguantando y esperando que esto acabe” y la despedida de lo más usual: “Cuidaros”.

   No tenemos derecho a quejarnos porque creo que está claro que nuestra única misión es aguantar el confinamiento. Y porque además somos conscientes de quienes son los que en verdad están librando esta “batalla”. Por mucho que nos lo indiquen en los medios informativos, nada mejor que la línea directa de un conocido, familiar o amigo para saberlo de primera mano. Como el caso del gestor que le está tocando trabajar 12 horas diarias, inclusive también sábados y domingos, aunque en menor proporción. Como el tendero o el panadero del pueblo, que no dejan de trabajar y de servirnos, haciéndonos en más de una ocasión de recaderos para traernos tabaco o medicamentos. Como cuando  paseando a mi perro, tuve ocasión de cruzar unas breves palabras con un camionero que suministraba fruta y verdura: Me preguntó por la tienda, se lo indiqué, me interesé por él: “Como lo lleva” y la respuesta fue: “Esto es una locura, no paro de ir de aquí para allá”, pero lo llevo bien. Entonces adiviné una sonrisa escondida en su mascarilla cuando dijo: “Es gratificante saber que estás ayudando y que la gente te lo reconoce”. Levanté el pulgar y le deseé suerte.

   Pero dejo para el final a los sanitarios: Turnos de 12 horas en primera línea… Me dice una enfermera: Es angustioso ver como muchos salen de la UCI cubiertos por una sábana de los pies a la cabeza y emocionante cuando alguno se libra y va directo a planta. Es inquietante comprobar como compañeros “caen” contagiados y te preguntas si tú serás la siguiente. También he sabido el caso de una enfermera jubilada que se ofrece para ir al “combate” con la duda de que dada su experiencia no la lleven a primera línea. O un médico nefrólogo de mi familia que ha tenido que abandonar su cargo para ser reciclado a cuidados intensivos.
Son historias del todo conocidas, reales y tangibles que no dejan de preocuparnos… Seguiremos pues fieles al confinamiento, con el ánimo bien dispuesto y la incertidumbre al costado. Lo único que tengo claro, es que mañana cuando me despierte otra vez, el dinosaurio seguirá estando ahí.


miércoles, 8 de abril de 2020

Meditaciones: "Después de tres semanas y cinco días"


   Hoy me he levantado como el día, nublado, tristón, aburrido. Apático me he sentado en el sillón, mi colega peludo lo ha notado y se ha tumbado a mis pies con su cabeza pegada al suelo y la vista perdida. Lo primero que se me ha ocurrido ha sido comprobar el “parte de guerra”: Hoy en los diferentes frentes del conflicto nacional, han caído 743  y son multitud los heridos. Pero es que esto no es una “guerra civil sino mundial”… no me quiero ni imaginar que dure cinco años como la última.

   Si antaño se generalizó la industria bélica, ahora está pasando lo mismo, solo que en vez de producir a toda marcha bombas, tanques, aviones etc. para combatir al enemigo, todo se centra en fabricar equipos de protección como batas, mascarillas, guantes, respiradores. Inclusive estamos inmersos en un “toque de queda” porque el enemigo acecha. Un enemigo traidor, invisible e imprevisible. Un enemigo que cuenta con aliados entre nosotros los afectados, que se encargan de distribuir bulos, para desorientar a todos aquellos que estamos pendientes de ver como acaba esta “guerra”. Sabemos que como ocurrió antaño tenemos la inestimable ayuda de los científicos, eso por lo menos tenemos que pensar que es cierto. Ellos, se están encargando de crear la “vacunatómica” que haga agachar la cabeza de una vez al enemigo.


   Mi mente obnubilada se estaba recreando en este escenario, hasta que mi perro dijo basta, se levantó de un tirón, me dio un par de lametazos y me indicó claramente que ya estaba bien, que era la hora del paseo. Salí al exterior, ya las nubes se habían disipado, el sol entraba con fuerza y el silencio permitía percibir nítidamente el trino de los pájaros. Entonces pensé que la vida estaba presente por lo menos para lo que tenemos la suerte de no haber caído en desgracia, todavía… y que no era justo mostrarme triste cuando son muchos los que están luchando en el “frente”, unos intentando sobrevivir y otros anudándoles a conseguirlo… y en honor de todos ellos decidí recuperar la sonrisa. 


martes, 7 de abril de 2020

Meditaciones: "Después de tres semanas y cuatro días"


   Es tanto el tiempo que tenemos para pensar…que nos permite usar la imaginación, o bien presentir el devenir. Llevo setenta años formando parte de la raza humana, sé algo de Historia, y entiendo que lo que está pasando no es nuevo del todo.

   Cierto, el “enemigo” esta vez es un virus, y no dejo de preguntarme, a quien le interesa esta “guerra”… Sea cual sea la respuesta, el caso es  que a nosotros los de a pié, nos va a tocar sostener esta crisis, como siempre ha sido.

   De los políticos y las grandes corporaciones, solo vamos a encontrar palabras, muchas palabras y gestos grandilocuentes con los que justificarse.

   Creo y ojala me equivoque, que pronto se va a dejar de hablar de muertos y sensibilidades para preocuparse solo por lo material. Se acerca para nosotros, los de a pié  y quiero equivocarme, una época dura, de especulaciones, sinsabores y temores económicos tan tangibles como reales.

   Pero de esta se saldrá, como se ha salido en otras ocasiones… la única duda, el único interrogante que tengo es: ¿Habremos aprendido algo de esta crisis?, o bien si no es así: ¿Seguiremos el género humano  persistiendo en los mismos errores?, olvidando lo humanamente transcendental  para centrarnos solo en lo material. En cuanto a lo que entiendo que es humanamente transcendental, solo diré que es una cuestión de sensibilidades.


lunes, 6 de abril de 2020

Meditaciones: "Después de tres semanas y tres días"


   Esto parece que va para largo, nunca fue un secreto, se veía venir. Esta extraña y atípica situación, nos obliga a buscar información que nos tranquilice un tanto, y es entonces cuando nos encontramos con las versiones. Tenemos la oficial, la del gobierno, la que se supone más fiable y por lo tanto la que deberíamos creer. Pero es que además nos llegan infinidad de opiniones, remedios y noticias varias que no todas son fiables. Abundan las que son bien intencionadas y las que están cargadas de “mala leche” con el único objetivo de desestabilizar. Es una época donde más que nunca debemos esforzarnos en ejercitar el sentido común, para evaluar cual ha de ser nuestra posición ante la crisis.

   Es lamentable lo que ocurre, unos en casa confinados aunque nuestra voluntad fuera ayudar, y resulta que la mejor ayuda es esa, estar confinados. Y otros luchando a brazo partido en la frontera del miedo, con la única intención de ser responsables con la profesión que han elegido. Es tiempo de héroes que ejercen la solidaridad, y también de villanos esos que solo piensan en aprovecharse de la situación para joder al prójimo.

   No dejo de pensar en todos lo míos, ósea aquellos que forman parte de mi vida: Familia, amigos, compañeros, vecinos… soy muy “tocón” me gusta la proximidad y ahora estoy alejado de ellos, bien a larga distancia o a tres metros. Es lícito sentir añoranza de los besos, los abrazos y los apretones de manos, del toque en el hombro…para este déficit solo he encontrado un remedio que además suele ser harto contagioso… la sonrisa y el ánimo bien dispuesto, algo que nunca debiéramos perder.


   Ánimo a todos aquellos que ejercen la buena voluntad, se que llegará el momento en que nos volveremos a rozar, lo sé…pero tardará aún un tiempo.


domingo, 5 de abril de 2020

Meditaciones: "Después de tres semanas y dos días"


   Hoy es domingo… para los confinados ¿existe alguna diferencia entre un domingo o un lunes? Me hago esa pregunta y la respuesta es NO, luego todo parece seguir igual. Mas estoy equivocado, hoy es domingo, pero de ramos. He aprendido a respetar las tradiciones, por mucho que no las comparta. Tengo mi propia opinión sobre lo que representa la semana santa, pero me la guardo, no ha lugar. Quizás desde los balcones se agiten simulacros de palmas para saludar al Cristo que más tarde será crucificado.

   Cambiando de tema, he podido observar al levantarme un cielo limpio, transparente, con una luminosidad sin igual. ¿Producto del anticiclón que nos ocupa?, o porque este es el cielo que siempre debería ser, libre de contaminación… es de lo poco bueno que nos ha traído esta pandemia.

   Por otra parte, nos están diciendo, ¿será verdad?, y lo digo así porque suele ocurrir que  la verdad se la guardan para darnos lo que interesa. Continuo, nos están diciendo que ya hemos llegado al pico, que la curva empieza a aplanarse, términos nuevos que harán historia, los muertos serán menos, los contagiados también. Pero la incertidumbre va a seguir por un tiempo largo y las mascarillas van a formar parte de nuestras vidas.


   Son días extraños donde el ying y el yang nos hacen ver que la solidaridad y la “mala leche” están librando su propia batalla, donde unos sufren, otros aprenden y más de uno no se entera… pero éste, es otro tema.


sábado, 4 de abril de 2020

Meditaciones: Después de tres semanas y un dia


   Me dan ganas de hacer un diario del confinamiento, pero siendo pragmáticos, la verdad es que existe poco material. Lo único que se me ocurriría escribir sería: Hoy como novedad, ha venido al pueblo el camión del butano.

   Pero… no todo es pragmatismo en la vida, podemos sacar muchas conclusiones de esta situación. No todo es levantarse, desayunar, ver la tele, comer, hacer la siesta, ver la tele, cenar, ver la tele y a dormir. Al día siguiente, como si fuera el día de la marmota, otra vez lo mismo.

   Se me ocurre hablar del silencio, algo de lo que no estamos muy acostumbrados, sobre todo los que viven en ciudades. Existe el silencio y nos hemos reencontrado con ello. El silencio nos ayuda a observar, a interiorizar, a evaluar la situación, a reflexionar. Otro aspecto recurrente, son las relaciones humanas, echamos en falta el contacto con los amigos o compañeros y empleamos las redes sociales para demostrarnos que seguimos ahí. Y que decir de las proximidades, nunca en tanto tiempo habremos estado tan cerca de nuestras parejas y familia directa, Una buena prueba de fuego para considerar cuanto nos une; para ayudar, animar, reconciliar con prontitud y buscar espacios propios en la lenta disposición del tiempo.


   Como ocurre en todos los aspectos de la vida, el tiempo pasa, las pandemias pasan y dejan su lastre de desgracias y consideraciones. Una de esas consideraciones, podría ser: No será que la humanidad en su conjunto anda un tanto desorientada.


viernes, 3 de abril de 2020

Meditaciones: "Después de tres semanas"


   Debo reconocerlo,  el principio de esta lamentable historia, no fui plenamente consciente del problema. Pensé: bueno si esto está ocurriendo en china, con una población de mil cuatrocientos  millones y con tan pocos muertos por la entonces epidemia, esto no puede ser tan grave. Medio en coña medio en serio, esos días cuando jugaba un partido de tenis o saludaba a un compañero o amigo, lo hacía chocando el pie. Inclusive llegue a pensar: bueno si el año pasado murieron en nuestro País 6.500 personas por la gripe, con trescientos muertos que llevamos, esto no puede ser tan grave.

   Pero ahora, tres semanas después llevamos 11.000 muertos y subiendo, no conocemos todavía el alcance real de lo que ahora es una Pandemia declarada. Quedo admirado del comportamiento de los sanitarios, quedo asombrado del déficit en recursos de la sanidad, quedo admirado del comportamiento cívico de la mayoría, quedo asombrado del comportamiento incívico de una minoría.

Y no tarda en llegar la reflexión ¿qué es lo que realmente esta pasando? ¿Nos dicen toda la verdad?... y solo obtengo las respuestas de que nadie lo sabe en realidad y que por supuesto no nos dicen la verdad, nunca lo han hecho. El problema es grave no hay duda, y las preguntas las lanzo al viento: ¿Por qué insisten tanto en decirnos que esto es una guerra? ¿Alguien conoce el origen real de la pandemia? ¿Serán ciertas las teorías conspirativas que circulan? ¿Es la pandemia producto de un accidente natural?


Solo se que no se nada… solo sé que no estamos preparados para tamaño acontecimiento, y solo espero que esto pare ya, que lancen de una vez el antídoto si es que lo tienen previsto, porque si no es así y esto se descontrola, no quiero ni pensar en las consecuencias. Solo se que esto va a representar un nuevo orden en nuestras vidas, donde el temor puede hacer daño a la esperanza.