lunes, 30 de julio de 2018

Poema: "No es tan difícil"

No es tan difícil
rendirte pleitesía
con una sencilla poesía.
Si aceptas mi mal humor,
si te alegras de mi sonrisa
y escuchas mi temor,
Si no te agobia la prisa
y no te asusta el dolor.
Tu… me haces poesía.
A veces…
la vida parece injusta,
a veces, todo nos asusta.
Pero, si lo miras bien,
la vida sigue,
no se detiene en nada,
ni en la pena,
ni en la alegría.
Y si se tiene corazón,
al final llega
todo lo que se persigue.


lunes, 23 de julio de 2018

Poema: "Soñar, no es imposible"

   Si pudiera ser…
lo que no puedo ser.
   Si pudiera tener…
lo que no puedo tener...
entraría en el Reino de los sueños,
para soñar…
lo que no puedo ser,
para tener…
lo que no puedo tener.
   No estoy hablando de caprichos,
solo digo lo que es un dicho:
Soñar lo imposible,
es abrir una puerta…
a la esperanza posible”.
   Siempre, claro, que esos sueños,
sean los que motivan,
que al andar, seamos dueños…
de ese particular camino
que nos acerca, a nuestro destino.


viernes, 20 de julio de 2018

Relato: "Mensaje en una botella"

   Transcripción de un escrito encontrado dentro de una botella, y devuelto por el mar a una playa.


 Provengo de la otra orilla del Mediterráneo, allá donde la guerra se ha adueñado de nuestro bienestar, hemos tenido que huir para salvar la vida. Ahora, flotando en un mísero bote de goma, un montón de seres humanos no sabemos si llegaremos a la otra orilla; y si acaso llegáramos, tampoco sabemos lo que nos espera… por eso, con la esperanza de que una buena corriente enlace esta botella con algún ser humano, lanzo este mensaje:  

 “Todo a mi alrededor es un horror, un caos…ya nada se sostiene por su propio pie, ni la naturaleza, ni la política, ni la economía, ni la decencia humana. Solo busco caer en un profundo sueño para encontrar el alivio de la nada. Ya no me importa despertar, para qué, para continuar visualizando tanta miseria. En estos tiempos, ni siquiera la ilusión es capaz de asomarse de entre nuestros recuerdos, aquellos tiempos donde aún se podía encontrar un atisbo de felicidad, aunque solo fuera dentro de los pequeños círculos. Aquellos tiempos donde la sonrisa era un don capaz de acercarte a esa paz ya perdida. La luz… la luz ya ha desaparecido de nuestras miradas, no somos ni siquiera capaces de atisbar el horizonte porque no pensamos en él, es como si se hubiera perdido para siempre. Solo queda un angosto camino que si acaso nos lleva a algún lugar…es al  precipicio.

… No obstante, y esto aún me sostiene en pié, queda la última baza de la caja de Pandora, la esperanza. Mi propia mirada tiene dos vertientes, una global y otra interior. En la global observo a este Mundo llamado Tierra que es nuestro hogar, para luego sentir algo cercano a la tristeza que me podría hacer caer en la depresión. No veo un futuro que resulte halagüeño, todo lo material ha evolucionado muy rápido, hasta alcanzar unos valores exacerbados; pero lo que yo considero fundamental ha quedado estancado y enmarañado por la manipulación de aquellos que pretenden hacer un Mundo a su medida, hoy en día hablar de amor, espiritualidad, sentido, honestidad, decencia, es como dejar que las palabras y los sentimientos se los lleve el viento, para que de esta manera no arraiguen en nuestras vidas…


  Queda pues mi mirada interior, la que se adhiere a la esperanza y que precisamente enlaza con el amor, la espiritualidad, la honestidad y la decencia, valores que dan sentido a la existencia. Todo ello está ahí, al alcance de cada ser humano. Es la última baza que nos queda, para evitar el caos…    


domingo, 15 de julio de 2018

Poema: "Madre mano"

   Acurrucado, a la sombra de unas hojas,
al pie del árbol que lo acunó,
con pocas plumas y mucho miedo,
un gorrión espera…
   Fue una tormenta que lo despertó,
se vio volando aún sin saber,
pero abrió bien las alas
para acompañar al agua en su caer.
   Húmedo y gris busca la negrura,
cierra los ojos y espera…
sin saber, si todo acaba ahí.
   Un perro negro, pequeño y curioso,
huele la vida y con su pata
la tantea temeroso.
“Musli”, ¿que trajinas?
—dice la voz— y la mano busca.
   Entre las hojas verdes y finas,
unas uñas rojas, llamativas,
rompen la negrura y le dan la luz.
   El calor se acerca, y el gorrión,
se acoge tras la voz
que a la mano acompaña,
tan suave como un plumaje,
tan cálida como un corazón.
   Y el gorrión de pocos días,
ve en la mano a su madre,
y entiende con razón,
que puede llegar el alimento,
el abrigo, el cobijo,
tras unas manos de uñas rojas.
   Bien vale una alegría,
abrir el pico, batir las alas
y saciar su hambre con pasión,
llenarse de vida, y luego…
dejarse mecer por el sueño,
y crecer sin miedo,
para que mañana…
bien firme surque el cielo

y volar…y volar…


jueves, 12 de julio de 2018

Poema: "Enamoramiento"

Te siento próxima
aunque tu no estés.
El Mundo parece
vuelto al revés.
Que difícil conjugar
el verbo querer,
cuantas ganas
de volverte a ver.
Si te preocupas
algo de mí se inquieta.
Si te alegras,
mi corazón lo nota.
Cuando te acercas
el tiempo se escapa
sin ningún motivo,
y siento que soy
algo más que un amigo.
Como decirte
que cuando pienso en ti,
mi corazón late
muy cerca del tuyo.
Cuando te rozo,
mi sangre se altera
en un alborozo
y deja las venas
llenas de gozo.
Si esto es amor
así te lo digo,
no estás sola amor
yo voy contigo.
Y aunque tu cuesta
sea un tanto dura
y la luz del cielo
parezca escasa,
a tu lado subiré
alumbrando el camino,
y al llegar la alborada
con el cielo azul
y el alma calmada,
deja que te bese...
si estás enamorada.




viernes, 6 de julio de 2018

Relato: "Incómodo compañero de viaje"


   En el largo viaje por la vida, nos solemos encontrar con muchos  compañeros. Algunos son efímeros, otros duran más. Los hay incluso que una vez encontrados ya no nos abandonan jamás. Pero de estos, unos son cómodos y alguno muy incómodos. ¿Cual es el signo que los diferencia?, pues simple y llanamente la libertad.

   Me siento cómodo con los que me aman, que aprecian y no me limitan pues saben respetar mi propia intimidad. Ese extraño e incómodo compañero de viaje, en cambio, es persistente, sutil, hasta el punto de no enterarme de que existía. Tan solo en una muestra de su orgullo decidió mostrarse ante mí, para que me diera cuenta de que él estaba allí, presente en mi existencia.

  Tal es, que molesto decidí denunciarlo a las autoridades. Ellos optaron por hacer toda una serie de investigaciones para conocer su identidad. Una vez supieron quien era con su nombre y apellidos, decidieron que como no era agresivo, nada podían hacer para detenerlo. Tan solo si cambiara su carácter, le darían un toque serio de advertencia, pero como es tan sutil, tan persistente, es fácil que volviera a incomodarme.

  Total, que no me queda más remedio que convivir con él. Es realmente incómodo porque no me abandona, ni por el día, ni por la noche incluso, hasta el punto de que mi propia mujer también puede llegar a molestarse. Está ahí presente en la ducha, en el deporte, en las comidas, en los lugares más insospechados, incluso se sienta conmigo en el sofá para ver la tele.

   No me queda más remedio que aceptarlo y tenerlo controlado. Si se sobrepasa lo denunciaré a las autoridades y ellas se encargaran de sujetarlo. Su desfachatez es tal, que se jacta de tener miles y miles de colegas, algunos muy agresivos que se encargan de fastidiar al género humano, incluso tienen su propio apodo común independientemente de su nombre y apellidos, curiosamente el mismo que mi signo astrológico.


¿Y yo que puedo hacer mientras tanto?, pues convivir con el, que remedio toca. No obstante, si el es sutil yo pienso serlo más… Seguiré fiel a mi ritmo de vida sin inmutarme, pero paralelamente  pienso trabajar el problema con la ayuda de las autoridades. A la que se descuide y encontremos el modo y la forma, lo vamos echar de mi existencia para siempre. Y quien sabe si algún día él y sus colegas serán derrotados por esas mismas autoridades, una vez encuentren la ley adecuada para tal fin.  Eso sí, que quede claro: “Que si bien no tengo otra opción que aceptarte, no me gustas extraño e incómodo compañero de viaje”. 


domingo, 1 de julio de 2018

Cuento: "Tristán, que de grumete llegó a ser capitán"

(Parte tercera y última)

...Con lo que tenía ahorrado en un maletín, se compró un viejo bergantín.
Aunque era un barco muy precario, pidió permiso al rey para volver a ser corsario.
Su objetivo era llegar a la isla y coger el tesoro, pensó... es lo que más adoro.
Cerca de la isla, una gran tormenta puso a todos en alerta.
El barco naufragó y solo Tristán sujeto a un tonel a la isla llegó.
Llegó a la cueva, vio el tesoro y muy contento se bañó en oro.
Pero estaba solo... los días pasaron y Tristán entró en un dolo.
Tenía daño, sed, hambre y pensó... el tesoro es un engaño.
Cuando más desesperado estaba, en lontananza, sobre el mar, una enseña de confianza.
Era un barco del rey, eso era mejor que comerse un buey.
Hizo una gran hoguera y dio gracias al cielo porque en el barco no hubiera, una calavera.
Desde el buque el humo divisaron, y una barcaza llegó a tierra. Lo primero que pidió él, fue una hogaza.
Mientras devoraba el pan, entendió que si avisaba del tesoro se equivocaba.
Por avaricia, guardó el secreto y con él subió a bordo para no estar en un aprieto.
Si bien, en los bolsillos de sus pantalones, guardó con celo, el oro de unos cuantos doblones.
Sin barco, sin familia, sin una amada, buscó de nuevo consuelo en la armada.
Lo admitieron... porque sabían que Tristán, sin duda era un buen capitán.
Durante años luchó por el rey con honor... pero no se olvidaba del tesoro.
Con lo ahorrado y los doblones, otra vez, dejó la armada y se olvidó de los galones.
Se compró una fragata, y con cien marineros dobló el Cago de Gata.
Puso rumbo, de nuevo, a la isla del tesoro, tenía un barco, un camarote y además un loro.
Cuando llegó, con tres marineros en una barcaza a tierra bajó.
Se acercaron a la cueva y los marineros, con poco decoro, solo quisieron para ellos el tesoro.
Sacaron las espadas, y se pelearon para sacar tajada.
En la pelea, todos murieron y Tristán al verlo dijo: "Que mala ralea"
Tristán subió a bordo, sin el tesoro, antes que repartir, mejor mudo y además sordo.
Volvió a faenar y hasta ya muy viejo nunca dejó el mar.
Hasta que tras pasar muchos años, ya no pudo navegar y mordiendo una vieja pipa, el tesoro dejó de recordar.
Quemó su mapa y puso sobre el secreto una espesa capa.
Para que pensar en el tesoro, se decía, si eso es algo que ya no puedo alcanzar.
Triste, abatido, solo, deprimido, sin familia, sin afectos, con la piel arrugada, se sumió en un olvido.
Pobre Tristán, que por amar un tesoro... dejó de lado, todo aquello que vale más que el oro.
Y quizás por ser viejo dudó: "Que es mejor, una caricia o llenarse de avaricia".

                                                                                                                            F I N