sábado, 28 de marzo de 2015

Novela: Pueblo de Ramu" (Parte 60)

Nota: Parte 1 (Junio) - Partes 2/10  (Septiembre) - Partes 11/19  (Octubre)
 Partes 20/30  (Noviembre) - Partes 31/37 (Diciembre) - Partes 38/46 (Enero) 
 Partes 47/53 (Febrero)-  Parte 54/59 (Marzo)
...
   El pueblo entero aceptaba la marcha de los ingenieros, la entendían. Pero a la vez se estaban preparando para despedirse también de Ramu, solo dudaban en si sabrían o no adaptarse a un final que parecía irreversible.  Bruno estaba en la línea de aceptación de la mayoría, y luchaba con su mente para entender que todo el esfuerzo había sido útil y se iba a perpetuar en la memoria colectiva, pensaba y pensaba en como ello sería posible. Lo único que ahora le tranquilizaba eran las palabras de Vanessa: “puedes estar tranquilo, no ha sido inútil”. Entonces pensó en sus padres y deseó estar con ellos porque estaba seguro de que  también sabían la noticia de la marcha de los ingenieros, no pudo esperar más y decidió acercarse en la hora de la cena.

—  Hola hijo, estábamos pensando en ti e intuíamos que no tardarías en venir.

—  Ha sido recíproco el pensamiento… ¿Cómo estáis?

  Respondió Sejo con semblante sereno, al tiempo que Tamara dejaba sus quehaceres para acercarse a su hijo.  

— Bien… pero como la mayoría algo inquietos por lo que parece ser que ya llamamos desenlace.

— Es curioso papá como se transmite el pensamiento, es como una corriente colectiva, como una preparación… Prácticamente todos manifestamos estar tranquilos en lo personal, pero inquietos como tu expresas por ese mismo desenlace.

   Bruno pensó en su hermana Maia y se acercó a su habitación, para verla apenas respirar mientras se mantenía completamente relajada en el mundo del sueño. Luego se sentó junto a sus padres.

—  Ella no se merece todo esto… no se lo merece.

— Quizás tampoco nosotros nos lo merecemos, pero es un quizás porque los que tenemos mayor edad es posible que no supimos reaccionar tiempo atrás para evitar lo que ya ahora parece inevitable, y posiblemente encontraríamos muchos quizás en nuestros comportamientos. Lo cierto es que pertenecemos a este mundo y tenemos como tal nuestra particular responsabilidad en todo esto… pero objetivamente si que tienes razón en lo que dices, Maia no se merece el desenlace, nuestro desenlace.

  Entonces Tamara orientó su mirada hacia la habitación donde dormía Maia y con un tono algo trémulo en su voz pronunció:

—  Es cierto, ella no se merece esto… por eso hemos decidido aceptar.

—  ¿Aceptar que mamá?

—  Hijo… ella ya nos ha estado preparando y me extraña que no lo haya hecho también contigo.

   Bruno se encontró como desorientado… le parecía entender lo que estaba hablando su madre, es más, estaba seguro de que lo sabía pero un extraño instinto de conservación le impedía tener la claridad necesaria en su mente para aceptar lo que estaba oyendo.

—  Preparando… ¿preparando para qué?...

R.P.I. 02/2013/1807 B-387-13

miércoles, 25 de marzo de 2015

Meditaciones al alba: "Las Caras de la moneda"


Debemos estar preparados para lo "bueno" y para lo "malo"... No existe un solo término en esta vida, es como las dos caras de la moneda...Una moneda con dos caras exactamente iguales, se entiende como una trampa.

Si esta vida resulta ser un "plan divino", es difícil de saber, mejor dejarlo en el terreno del misterio... pero la idea de que nada obedece a un capricho, me es altamente reconfortante.


Novela: "Pueblo de Ramu" (Parte 59)

Nota: Parte 1 (Junio) - Partes 2/10  (Septiembre) - Partes 11/19  (Octubre)
 Partes 20/30  (Noviembre) - Partes 31/37 (Diciembre) - Partes 38/46 (Enero) 
 Partes 47/53 (Febrero)-  Parte 54/58 (Marzo)
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— Ostras Bruno, te has puesto transcendente… pero creo que puedo decirlo de una manera más sencilla. La hemos jodido y ya está.

   Los tres amigos se miraron mutuamente sonriendo la ocurrencia. Luego dirigieron la mirada al entorno fulgurante, limpio y aromático del pueblo. Bruno habló por ellos porque los tres estaban pensando lo mismo.

—  Es una lástima que se pierda todo esto… de acuerdo que es un pequeño paraíso, un oasis en el desierto… pero el resto de este Mundo podía haber sido así.

   Los tres se levantaron al mismo tiempo e instintivamente se rodearon colocando los brazos sobre sus hombres. Se sintieron unidos por una misma fuerza. Una fuerza que les ayudaba a no perder el ánimo y a resistir el envite  de lo que estaba por venir.

   Tras despedirse, cada uno marcho por su lado. Bruno tenía ganas de estar junto a Louise y comunicarle todo lo que sabía. La encontró en casa, sentada tranquilamente en la terraza al abrigo del sol del atardecer.

—  Hola Louise… ¿Estas al caso de la última noticia?

—  Seguro que te refieres a lo que nos está llegando, es sobre los ingenieros… se está extendiendo la noticia por la población como la misma niebla. 

— ¿Cómo te has enterado?

—  Mira lo curioso es que nadie me lo ha dicho, ya es algo que tenía en mente. Pero cuando hace poco me encontré con el vecino, él también lo sabía, tú ahora me lo estás confirmando. Por cierto… ¿como lo has sabido?

—  Por Vanessa…

—  Ya…Es como si de diferentes formas la noticia estuviera llegando a todos nosotros… como si nos estuvieran preparando para ello.

—  Puede ser algo así, el caso es que ellos se van y a nadie nos extraña.

— Es lógico Bruno… ellos no pertenecen aquí, todos lo sabemos. No son en absoluto responsables de lo que está pasando, bastante han hecho con ayudarnos.

—  Podríamos también marchar con ellos…

—  Me parece una banalidad lo que dices Bruno, impropio de ti. Deberías de haberlo pensado dos veces antes de decirlo.

—  Vale no te pongas así Louise, ya se que eso sería como huir de manera irresponsable de una realidad que nos pertenece… pero es que estaba pensando en mis padres  y sobre todo en Maia, ella pobrecita nada tiene que ver en este entierro.

— Ella ha nacido aquí, en este Mundo… eso no es una casualidad.

— Ya… Entonces, ¿por qué esos pequeños han nacido aquí, justo en este momento?

— Y como podemos saber eso…

— Louise… lo que te voy a decir… no se como te lo voy a decir.

—  Si lo piensas dímelo de una vez.

— Está bien… es algo que no puedo dejar de pensar en ello. Es una putada que la palmemos, ahora que estamos tan bien juntos.

— Ostras Bruno, te creía más inteligente.  Nadie conoce el final… bueno rectifico, el final si que lo conocemos todos la vamos a palmar un día u otro, lo que no sabemos es como.

—  Ya…

— Pues entonces hagamos lo que siempre hemos dicho, vivamos día a día, seamos felices. No es bueno ir al siguiente minuto de nuestras vidas, sin ser consciente del que nos ocupa.

— Vale… estoy de acuerdo con ello. Pero no te da un poco de miedo que llegue ese momento, justo ahora.

—  Supongo que como a ti… pero prefiero no pensar en ello.

— Mi error quizás esté en que lo he pensado.

—  No es un error Bruno, es humano… Sabes que ya hemos hablado mucho sobre eso. Cuantas veces nos hemos dicho entre susurros que lo que sentimos es mucho más profundo que el roce de nuestros cuerpos… Cuando la palmemos como tu dices, dejaremos nuestros cuerpos y transitaremos a donde nos corresponda. Si en verdad ambos sentimos lo mismo, nada ni nadie nos podrá alejar, siempre estaremos uno cerca del otro, es la ley de los afectos.

— Lo se Louise… pero ahora pesa mucho el cuerpo y duele tenerlo que dejar.

— A veces eres un plasta Bruno, siempre quieres ir un punto por delante… Yo siento lo que tu sientes, y lo que tengo claro es que nunca vas a estar solo por mi parte, estés donde estés sabré estar siempre a tu lado… No lo puedo evitar, es tan sencillo como que te amo.   


   Arrebatadora en sus palabras, Louise hablaba con un tono un poquito más elevado que de costumbre, pero sin alzar la voz en exceso. Sin estar enfadada empleaba el tono justo para denotar la cariñosa reprimenda que le estaba dando. A Bruno no le costó mucho captar el sentido de sus palabras, solo podía hacer una cosa, abrazarla...

R.P.I. 02/2013/1807 B-387-13

sábado, 21 de marzo de 2015

Poema: ¿Armas para la paz?

Vosotros que decís ser los sabios,
que poco sabios sois si lo creéis.
    Gobernáis sin ojos que sepan mirar,
sin oídos que prefieran escuchar,
sin sentido en vuestro frío andar.
    Cortáis en seco la esperanza
y anuláis a quien sabe caminar.
    Y os creéis que todavía sois sabios...
que vosotros solos lo podéis arreglar...
con ideas tan torpes y mentiras...
    No... sois unos cínicos, o sois locos.
    Las armas no garantizan la paz,
las armas matan al poderse disparar.
    Las armas son un negocio cruel,
que hasta a vosotros puede anular.
    A quien pretendéis engañar...
Despilfarráis la energía de la vida,
dejáis morir a vuestro  vecino,
de la misma Tierra que os vio nacer.
    Más tarde o más temprano,
también os pudriréis, es vuestro sino.
    Porque no despertáis de tal error...
las armas destrozan el futuro,
amenazan la paz, no son camino.
    Sois unos cobardes sin sentido,
incapaces de vencer al hambre,
de impedir la miseria en este Mundo.
    Y eso no se hace con mentiras,
ni con armas que destrozan la armonía. 
    Eso se hace con valor, con ilusión,
con mucho coraje y ferviente ardor.                                                                 
    Y no lo tenéis, solo sabéis hablar,
solo sabéis anular y engañar.
    Sí... vais a morir con vuestro imperio,
hecho de muerte y de asco.
    Aunque muera la tierra por un momento,
la vida no se anula por vuestro fiasco.
    Quien elige la vida y el respeto,
no precisa de las armas imperiales,
ni tampoco necesita defender,
con las armas, las paces irreales. 


Novela: "Pueblo de Ramu" (Parte 58)

Nota: Parte 1 (Junio) - Partes 2/10  (Septiembre) - Partes 11/19  (Octubre)
 Partes 20/30  (Noviembre) - Partes 31/37 (Diciembre) - Partes 38/46 (Enero) 
 Partes 47/53 (Febrero)-  Parte 54/57 (Marzo)
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— Hace un par de días que no os veo el pelo.

— Eso es recíproco Bruno…

— Parece que estamos llegando al final… ¿no os parece?

   Carlos frunció el ceño como si no supiera que decir, mientras que Carlota decidida no tardó ni un segundo en responder.

—  ¿Conoces tú ese final, Bruno?

—  Cual va a ser si no, los soldados han marchado, por cierto...  cada vez que pienso en Lorenzus siento rabia e impotencia, es un buen tipo y no se merece lo que le espera… Visto lo visto, ya no dudo de que el siguiente paso de esa gentuza va a ser liquidarnos de una u otra forma, vamos eso lo tengo claro.

— ¿Y que pasa si a alguno de ellos se les enciende una lucecita y deciden cambiar de opinión y respetarnos?

—  No estarás soñando, ¿verdad Carlota?

   La muchacha se quedó en silencio, recapacitando. Luego sonrió irónicamente y se dispuso a responder.

—  La verdad es que quizás peque de optimista… ¿pero que más podemos desear?

   Los tres amigos, se sentaron en un banco bajo la copa de un frondoso árbol. Carlos hasta ahora en silencio decidió entrar en la conversación.

— La verdad es que la situación está complicada… pero yo me siento bien, orgulloso de lo que hemos conseguido, y la verdad, es que de momento parece ser que hemos podido con ellos, los tenemos seguro que desconcertados.

   Bruno se colocó las manos bajo su barbilla, en claro signo de estar pensando, luego respondió a su amigo.

—  Tienes razón, yo también me siento bien… pero no puedo ocultar mi tristeza. Esa gente no va a cambiar, es más fácil que nos liquiden que otra cosa, porque luchar contra ellos no podemos luchar, ni tampoco es nuestro estilo… En fin, ya solo nos queda acabar de una vez y procurar no perder la dignidad.

   Carlota quiso terciar en los mismos términos, ella pese a su aparente optimismo tampoco podía ocultar ese atisbo de tristeza.

— Bueno… es lo que hay. Yo también me encuentro como vosotros, algo triste pero también me siento orgullosa por todo lo que hemos conseguido. Por cierto Bruno… Tú no te distes ni cuenta, pero hace un rato pude ver que salías de la guardería y me dio toda la impresión de que acababas de hablar con Vanessa.  

— Pues eso viene al cuento del final de esta historia… Sí, estuve hablando con ella… ¿Sabéis que ellos se van?

   Carlos gesticuló con aires de despistado, como si no acabara de coger el hilo de lo que se estaba hablando.

—  ¿De quien hablas Bruno…?

—  De quien va a ser… de los ingenieros. Seguro que Carlota sabe algo, trabaja junto a ellos.

   Carlota arrugó la nariz y movió ligeramente la cabeza en signo afirmativo.

—  El tiene razón Carlos…

—  Por Dios Carlota, ¿Qué dices?... nos van a dejar solos.

— Es lo que hay… ellos no pertenecen aquí. Han hecho todo lo que podían hacer… el resto es cosa nuestra. La historia viene de muy lejos, nosotros no somos más que una pequeña parte de esa historia… Hemos trabajado en lo que correspondía y creo que lo hemos hecho bien… ya solo queda esperar.

—  ¿Esperar a qué, hermanita?

—  Al desenlace… y piensa que estamos dentro de una complejidad, que a la vez es muy sencilla de desenredar. Solo hace falta repasar la historia.

   Bruno captó la preocupación de su amigo y decidió echar una mano a Carlota para calmar su ánimo.

—  Creo entender lo que tu hermana intenta decir. Nosotros solo somos responsables de nuestros actos. Estoy seguro de que si se aceptara nuestro modelo el mundo quizás pudiera recuperarse algún día. Pero eso es demasiado presuntuoso de decir, que y quienes somos sino una pequeña, muy pequeña parte de la historia. El desenlace no nos pertenece en exclusiva, existen muchas connotaciones a seguir, es el rastro de la historia. Aquí intervienen muchos agentes y este Mundo lleva mucho tiempo sufriendo nuestros errores, eso ya lo hemos hablado muchas veces… Entiendo que ahora solo queda esperar las últimas respuestas...

R.P.I. 02/2013/1807 B-387-13

jueves, 19 de marzo de 2015

Meditaciones al alba: "El día del padre y los niños"


A propósito del día del Padre, se me ocurre pensar en los hijos.

En la infancia concretamente

Los niños representan la esperanza...si los tratamos con decoro, respeto, consideración. Si los escuchamos y les hacemos nuestros amigos. Si jugamos y estudiamos con ellos... estamos labrando un futuro digno para la sociedad. Tal como se les trate, ellos responderán con parecidos detalles, cuando les corresponda regir el designio de sus vidas.
 




lunes, 16 de marzo de 2015

Novela: "Pueblo de Ramu" (Parte 57)

Nota: Parte 1 (Junio) - Partes 2/10  (Septiembre) - Partes 11/19  (Octubre)
 Partes 20/30  (Noviembre) - Partes 31/37 (Diciembre) - Partes 38/46 (Enero) 
 Partes 47/53 (Febrero)-  Parte 54/56 (Marzo)
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—  Eh Bruno… estoy aquí.

—  Claro Maia…

   Entonces Bruno la subió en volandas y tras darle un giro en el aire le dio un enorme beso antes de dejarla otra vez en el suelo.

—  Si vinieras a la escuela no estarías tan serio…

—  A si… eso es porque os divertís mucho.

— Y también aprendemos…

—  Ya… ya se que sabéis mirar.

— Bruno… es que no te enteras. Ahora ya sabemos ver y eso no es mirar.

—  Ostras si, ya no me acordaba, es verdad sabes ver cosas de colores…

—  Sí en las personas y en las cosas… por eso se que no estas alegre.

—  Bueno la verdad es que me falta un punto para estar alegre. Vale… ¿y que más cosas aprendéis?

—  Se puede ver y también captar…

—  ¿Captar?

— Sí Bruno… ya veo que tú no sabes captar presencias.

—  ¿Es eso lo que os enseña Vanessa?

—  Eso y otras cosas, algunas muy divertidas.

—  Dejemos las divertidas… anda explícame que es eso de captar presencias.

—  Tú y yo cuando estamos dormidos hablamos uno junto al otro…

—  Que hablamos juntos cuando estamos dormidos, pero si dormimos en casas separadas… Maia pero que cosas dices.

—  El otro día, mientras nuestros cuerpos dormían… te dije que iba a ir a un Mundo muy especial y que tú te quedarías aquí, pero que no estuvieras triste porque  siempre podría captar tú presencia y hablar contigo.

   Justo al acabar de oír las palabras de Maia, el rostro de Bruno se transfiguró. Se pudo de cuclillas para ponerse a la altura de su hermana, la tomó suavemente por lo hombros y le habló con una expresión entre asombrado y preocupado.

—  ¿Pero como sabes?… eso es justo lo que anoche soñé… o algo muy parecido. Santo cielo, me voy a volver loco…. Esta bien, ¿Qué más has aprendido de las presencias?

—  Es muy fácil… tenemos dos cuerpos, uno es el que duerme y el otro el que vuela. Ya te dije que ahora sabemos ver y estamos aprendiendo a captar las presencias y a volar, eso es lo divertido.

—  Pero sois todos unos niños… como podéis aprender esas cosas, como os las pueden enseñar…

— Pero que tonto eres… te lo conté todo mientras dormías.

   Bruno decidió no seguir por ese camino, corría el riesgo de efectivamente volverse loco. Si bien presentía lo que estaba ocurriendo, no llegaba a captarlo en profundidad. Pero sobre todo lo que más le costaba comprender era como su pequeña hermana de apenas cinco años podía con tanta naturalidad y simpleza hablar de esas cosas… y de la misma manera que Maia soltaba palabras trascendentes, de repente se ponía a saltar y jugar, a la vez que se distraía con cualquier insignificancia del entorno, era una niña, seguía siendo una pequeña y juguetona niña.


   Con todo el trajín de los últimos días, Bruno no había tenido la oportunidad de hablar con sus amigos. Tras dejar a Maia en casa, decidió ir a dar una vuelta por si los veía. Casualmente y como si le estuvieran esperando, se encontró de bruces con Carlos y su hermana Carlota. No tenían nada especial que hacer, así que decidieron juntos pasear a la vez que intercambiaban sus inquietudes...

R.P.I. 02/2013/1807 B-387-13