jueves, 28 de mayo de 2020

El Covid-19 y el ajedrez

EL COVID-19 Y EL AJEDREZ

   Cuenta la leyenda, que existía en la India un rey llamado Sheram. Como ocurrió que el citado rey perdió a uno de sus hijos en una  batalla, se embargó de tristeza. Uno de sus subtitos llamado Sissa pidió audiencia con el fin de mitigar al rey su dolor. Le mostró un tablero de ajedrez y le enseñó a jugar. El rey agradecido por el gesto quiso premiarle: “Pídeme lo que quieras” –Sissa le respondió-: “Me conformo con que en la primera casilla se ponga un grano de arroz, doblar en la segunda y así sucesivamente hasta el final de todas ellas”. El rey empezó a contar: 1+2+4+8+16+32+64+128, y al completar la primera de las ocho líneas se indigno por que él creía que era un insignificante regalo.

   Bien, con el covid-19 pudo muy bien ocurrir algo parecido, primero hubo un contagiado, este pudo contagiar a su vez a dos, estos dos a cuatro, hasta llegar a los 128 en primera instancia. Al igual que el iluso del rey, otros ilusos debieron pensar, esto no tiene importancia, vaya memez.

   Sucede, que de seguir una constante, sin poner ningún tipo de freno a la epidemia ni a las casillas del ajedrez, al final nos encontraríamos con esta abrumadora cifra: 18.446.744.073.709.551.615 granos de arroz… que en el caso de la pandemia, sería suficiente como para contagiar a la humanidad un montón de veces hasta exterminarla por completo.


   Moraleja, demos gracias a quienes han puesto freno a la pandemia o están en ello (principalmente, sanitarios y científicos, sin olvidar a todos los que ponen su empeño en solucionar el problema con su responsabilidad)…y por favor a los ilusos, pasotas o irresponsables que piensen un poquito, solo con eso bastaría para aliviar la presión.   


miércoles, 27 de mayo de 2020

Machado y las dos españas

Hace ocho décadas, Antonio Machado lo tenía bastante claro y realizó el siguiente poema:

Ya hay un español que quiere
vivir y a vivir empieza,
entre una España que muere
y otra España que bosteza.
Españolito que vienes
al mundo te guarde Dios.
Una de las dos Españas
ha de helarte el corazón.


Eran otro tiempos, cierto pero en esencia, me pregunto: ¿Hemos aprendido algo en este tiempo… seguimos igual?...creo que sí, que no hemos cambiado para nada y que seguimos tristemente con la secuela de esas dos Españas. 


domingo, 24 de mayo de 2020

Inconsciencia, sinónimo de irresponsabilidad


Somos muchos los que tendríamos que alzar la voz y decirlo. ¿Quién duda de que lo que está pasando con la pandemia es un asunto grave?, ¿el personal sanitario? ¿Los que se “escuernan” por ayudarnos? ¿Los que han sufrido directamente o han perdido familiares, muchos de ellos sin una triste despedida?

Que decir de todos esos personajes eufóricos que salen a tropel para exhibir sus corpachones “atléticos” Mirad, por lo que a mi respecta, la mayoría no hacen más que marcarse el “pegote” y lo digo con conocimiento de causa porque conozco de primera mano lo que es el mundo del deporte. Que decir de las aglomeraciones en terrazas, playas, paseos, es que no podéis aguantar un poco o esparciros por las grandes ciudades, y mirad que son grandes. Que decir  de las cacerolas y las banderas, ¿Qué es lo que buscáis?, ¿Cómo se puede culpar de los muertos o de la mala gestión sanitaria a un gobierno que solo lleva meses? ¿Por qué no os dedicáis a mirar cerca de vosotros o a vuestro propio ombligo, a quienes sí que recortaron la sanidad pública y la dejaron desprotegida?

El 95% de los fallecidos son personas mayores de 60 años, y el 95% de los que hacen el “paparina”, son menores de 60 años…Sí, ya se que lo necesitáis, que habéis estado semanas recluidos en vuestras casas, pero “joder” es que los que muestran tener más sentido común también han estado en la misma situación y muestran mucha más calma. Las normas van cambiando en función de las circunstancias, pero vosotros no cambiáis “mamelucos”, tener un poco de paciencia.


Pero tengamos tranquilidad, porque los que hacen mucho ruido, son los que más se ven y los que menos suelen hacer…creo que estos no son más que una gota en el vasto océano de la cordura. Son muchos más los que merecen todos mis respetos, afortunadamente.


viernes, 22 de mayo de 2020

Poema: "Alas de mariposa"

   Recuerdo tu cabello al viento,
al compás de una linda mirada,
llena de luz y de esperanza.
   Recuerdo tu alegría,
endulzada de sonrisa y confianza.
   Hasta que una tormenta oscura,
anego tu alma y tu cordura.
   Ya no se alza tu cabello al viento
y no es fácil la sonrisa.
   Pero sigues siendo bella
cual frágil mariposa.
…Mas no te rindas jamás,
   despliega tus alas al viento,
y mantén firme el rumbo.
   Se que la tormenta es dura,
y cuesta volar…
   Pero no estás sola,
cuentas con nuestro aliento.
Entre todos…venceremos
a esa extraña tormenta.
Entro todos… lograremos
que nunca dejes de volar,
que tus alas de mariposa
resistan el temporal…
y que no se nuble la esperanza,
hasta que vuelva tu cabello
a jugar, otra vez con el viento.


jueves, 21 de mayo de 2020

Indignación en la tercera edad


   Creo que ya es hora de alzar la voz en favor de la tercera edad, y me preocupa un tanto que no se haya hecho mayor hincapié en estos datos. Del global de los fallecidos por la epidemia, el 95% corresponde a mayores de 60 años. Vamos que se ha cebado principalmente en nosotros los mayores. Y claro, como estadísticamente no parece que haya afectado la incidencia  en los jóvenes, pues parece ser que entienden que esta historia no va con ellos.

   Me avergüenza la falta de respeto y consideración hacia esta franja de edad, lo estoy viendo en la gente que sale a la calle despreocupada, sin importarle para nada las normas de protección establecidas. Les importa un pito lo que les pase, que lleven ellos el virus, que se muestren asintomáticos y que sigan contagiando a sus mayores. Me molesta que el gobierno se muestre tan blando en sus declaraciones, y que la oposición capitalice la acción con la sola intención de desbancar el poder establecido en las urnas.

   Llego a pensar, que todo está controlado desde una perspectiva política. Por una parte el gobierno debe de entender: “Mejor no forzar la situación hacia los que incumplen las normas, no sea que se vuelvan  contra nosotros; y posiblemente, algún asesoramiento científico, debe de decirles al oído: “Dejémosles salir en determinadas zonas, sin control, así veremos como reacciona la pandemia en la población”


Pero lo lamentable, es que poca gente piensa, “Ojo con los mayores, que ellos son los que reciben, tengamos cuidado y respeto”… y creo sinceramente, que es algo que merecemos los que hemos cumplido cierta eedad, por lo que somos, por lo que fuimos y por todo lo que hemos aportado. El egoísmo no nos deja ver que todos vamos a pasar por el rasero de la edad, tiempo al tiempo.  


martes, 19 de mayo de 2020

De banderas y cacerolas


   No se tiene constancia de que los pueblos primitivos que habitaron la península ibérica usaran este tipo de enseñas. De los romanos y visigodos se sabe que usaban estandartes o insignias. Fueron los árabes los primeros que usaron telas sujetas a palos para significar sus distintas dinastías. Durante la reconquista, los cristianos enarbolaban colores y emblemas según de que reino procedieran, empezaron a aparecer cadenas, barras, castillos, leones. En el siglo XIII Alfonso X el sabio decidió unificar algo este galimatías, la banda sería signo de monarcas y castillos y leones de reinos. Posteriormente los reyes católicos introdujeron  yugos y flechas. Felipe el hermoso, la cruz de borgoña. A partir del 1700 los Borbones introdujeron el fondo blanco. Hasta que en el 1785 Carlos III, con el fin de que los barcos en alta mar no sufrieran confusión, decidió unificar la bandera con colores de fondo a franjas rojas y amarillas.

En la primera república se mantuvieron las franjas, pero se suprimió la corona del escudo. Año 1931, segunda república se introdujo el color morado en la franja inferior para alejarse del símbolo de la monarquía. Año 1936, los sublevados recuperan la bicolor y se la apropian tras su victoria en el 1939, con la introducción de un aguilucho. Tras la transición hubo que esperar hasta el año 1981 para que se hiciera oficial el actual escudo, manteniéndose las dos franjas rojas y el amarillo

¿Que es la bandera? ¿A quien representa?... En todo caso, a un País digo yo. Nadie tiene derecho a hacerla suya de una forma particular e interesada. ¿Es que acaso solo los que la enarbolan son los verdaderos patriotas? ¿Hacer patria es mover un trapo, o acaso es otra cosa?


En cuanto a las cacerolas, pues bueno, todo el mundo las tiene. Unos las emplean directamente y otros se las quitan a sus “chachas” para montar el numerito. El caso es que cuando una pandemia viene para acorralarnos, deberíamos estar unidos, pasando de banderas y cacerolas. Unas deberían estar sujetas a las astas y las otras en la cocina. Cuando nos daremos cuenta, que la salud no distingue de colores ni de ideas.


lunes, 18 de mayo de 2020

A dos metros en la pandemia


   No lo se si va a ser esto posible, abrazar a dos metros, besar a dos metros, acariciar a dos metros, a todos aquellos que han estado lejos de nosotros durante estas semanas.

   No se si va a ser posible, chocar la mano a los amigos a dos metros, tomar cerveza juntos a dos metros, jugar a dos metros, hablar a dos metros, sin un roce, sin un amago tonto de confraternización.

   En el espacio de esos dos metros, puede esconderse algo invisible y molesto, una amenaza de la que se va conociendo poco a poco más cosas, pero que sigue siendo teóricamente peligrosa.

   Menos mal, entiendo, que los afectos, los verdaderos afectos no entienden de tiempo espacio, siempre están ahí, sonriendo, esperando pacientes el reencuentro con el tacto, no importa las circunstancias que los separen.


   Pero insisto, va a ser difícil, muy difícil cumplir las normas establecidas, como puedo evitar abrazar a un nieto, a un hijo, a unos padres, a cualquier amigo o familiar que haya estado lejos de nosotros en este tiempo. No se me ocurre más que aplicar algo que nos debieron enseñar en la escuela de pequeños,  las reglas del sentido común y del civismo, para poder atravesar con dignidad todas las fases de una pandemia todavía no extinguida del todo.