martes, 16 de diciembre de 2014

Novela: "Pueblo de Ramu" (Parte 34)


Nota: Parte 1 (Junio) - Partes 2/10 - (Septiembre) - Partes 11/19 - (Octubre)
Partes 20/30 - (Noviembre) Parte 31/33 - (Diciembre)
 

...—  Eh… Bruno, estoy aquí… 

— Claro Maia… anda vamos. 

— A mi también me gusta Vanesa… 

— Sí… sí, a mi también me gusta, es muy lista. 

— Y sabe ver…

—  Claro, claro que sabe ver… como nosotros.

— No… nosotros solo miramos, ella sabe ver y nos enseña.

— ¿Sabe ver…?

— Claro, ver no es lo mismo que mirar, por eso sé que ella te gusta… pero diferente, porque Louise es tu novia y la quieres mucho.

Bruno quedó mudo, se preguntaba como la mocosa de su hermana, de apenas  cuatro años, podía discernir de esa manera. Eso era algo que también le intrigaba, había observado en su pequeña hermana un cambio en las últimas semanas, como si estuviera demasiado despierta para su corta edad. Tras quedar unos segundos pensativo, decidió continuar con el tema. 

— Esta bien Maia… y si Vanesa os enseña a ver… ¿Qué es lo que veis?

— Muchas cosas y aquí todas son bonitas…

— Bonitas… ¿Cómo qué?

— Como las plantas, los árboles, los animales, el agua… 

— ¿Qué más veis?

— Colores… colores en las personas… tú tienes colores muy bonitos.

— ¿Qué yo tengo colores muy bonitos?… no será por la ropa que llevo que es gris y algo sucia.

— Que no…. Que no son los colores de la ropa… Alrededor de todas las personas y cosas hay colores…

— Vale ya lo he entendido… tú también tienes colores muy bonitos.

— Pero me parece que no los ves…

— No los veo pero se que son bonitos… porque tu eres muy bonita.

Y entonces Maia se soltó de la mano de su hermano, riendo de contenta a la vez que empezaba a jugar con cualquier cosa que encontraba a su paso. Ahora pisoteaba un charco, luego tomaba la hoja de un árbol del suelo, luego se entretenía observando un bichito, y así una y otra vez haciendo eterno el retorno al hogar. Como se acercaba la hora de la comida y ambos se habían entretenido, Bruno decidió tomar a su hermana, ponerla sobre sus hombros y agilizar el paso.  


EL TIEMPO ESTÁ PRÓXIMO 


    Ese día los servicios de alerta detectaron un ruido diferente. Era el rumor de un motor en el cielo, posiblemente una avioneta. Inmediatamente se activaron los cañones de niebla y esta casi al instante envolvió el pueblo. Todos bajo el manto gris, quedaron como petrificados a la vez que escuchaban como el sonido pasaba justo por encima de ellos a una cierta altura, sin que fuera un vuelo rasante. La trayectoria  era en línea recta, en ningún momento se desvió de su rumbo. El aparato desapareció por el horizonte de las montañas sin más. Eso provocó un discernimiento sobre el breve incidente. La conclusión a la que se llegó fue que si bien no parecía que se estrechara el cerco sobre ellos, si que cada vez iban a estar más expuestos a una posible observación por parte de la gente de los refugios subterráneos. Daba toda la sensación de que poco a poco esa gente iba saliendo con más confianza de sus madrigueras. 

    Aunque los sistemas de control y protección funcionaban perfectamente, cada vez se producían más signos en el cielo que preocupaban. Un día escucharon el potente sonido de un reactor, posiblemente un avión de combate de la fuerza aérea. Si la trayectoria del avión que iba a considerable velocidad llegara a coincidir con la vertical del pueblo, tendrían serios problemas porque no daría tiempo a cubrirse con la niebla.  Era bastante habitual que la gente mirara al cielo como esperando que en cualquier momento apareciera el peligro y por si fuera poco, patrullas que se dirigieron a vigilar la zona dirección Sareman, detectaron a lo lejos como si hubiera ciertos movimientos inusuales en la ciudad.  Sin poderlo evitar, la población se iba sintiendo más expuesta y en consecuencia empezaron a aparecer los primeros signos de nerviosismo.

    Bruno y Louise intentaban abstraerse de esas sensaciones procurando centrarse en su particular felicidad,  pero como el resto de la gente, tenían muy claro que tarde o temprano algo iba a cambiar en Ramu. En sus habituales paseos por el bosque, se hacía inevitable hablar sobre ese incierto futuro que les esperaba.

— Te das cuenta Louise, hemos cambiado, lamentablemente hemos cambiado.

— Te refieres a todos en general, tal vez a nosotros…

— Todos, todos hemos cambiado… ahora somos diferentes.

— Te noto un tanto pesimista…

—  Tal vez… Antes no pensábamos en otra cosa que disfrutar de nuestra situación. Sabíamos que había gente oculta en los refugios subterráneos, muy lejos de aquí, pero importaban más lo logros conseguidos y la estabilidad con la que vivíamos… ahora creo que hemos perdido esa estabilidad.

— No siento haberla perdido Bruno…

— Estas seguro de eso Louise…

—  Verás, es un tema viejo, lo hemos hablado muchas veces… Ahora me siento muy bien a tu lado, viviendo en Ramu nada me impide ser feliz. Quiero disfrutar cada segundo de mi existencia, me siento libre y en paz conmigo misma y con el Mundo. 

— Sí pero…

— Ni pero ni nada… es mi momento, mi elección.

—  Lo sé Louise,  pero…

— Y dale con el pero… ¿es que no lo entiendes?

Se produjo un instante de silencio, por unos momentos el rostro de Louise antes alegre adquirió un rictus extraño, como si se quisiera instalar en el la amargura, pero inmediatamente se iluminó. Tomó a Bruno de la mano y lo arrastró hacia la base de su árbol favorito. Allí protegidos del sol, al abrigo de las ramas y con la cálida sensación de la hierba bajo sus cuerpos, se besaron, acariciaron y dejaron que sus cuerpos se fundieran una vez más.

Pese al cálido momento, Louise  no podía obviar la preocupación de Bruno, entonces decidió hablarle con dulzura, casi susurrándole a sus oídos.

—  Nadie va a poder robarme estos momentos, nadie… ni siquiera un futuro incierto podrá quitarme la felicidad que siento a tu lado.

— Y si nos  roban, si nos quitan todo lo que tenemos…

— Estás hablando con tu mente y no con tu corazón… ¿es que no lo entiendes?

—  Lo entiendo… claro que lo entiendo pero…

Y antes de que Bruno siguiera hablando, Louise selló su boca con un beso sencillamente apasionado. Luego dejó que la respiración volviera a normalizarse y continuó con su susurro.

—  Lo entiendes ahora Bruno…lo entiendes cariño.

—  Creo que me has convencido, a la mierda el futuro…

—  A la mierda… no quiero hablar más de él...

R.P.I. 02/2013/1807 B-387-13

domingo, 14 de diciembre de 2014

Poema: "Trabaojos"

El ojo que todo lo ve,
no está lejos, ni afuera
ni en el olvido.
El ojo que a ti te ve,
de ti lo sabe todo,
pero a mí... no me ve.
Al ojo que a mí me ve,
no lo puedo engañar,
aunque me olvide de él,
y tú... no lo puedes tener.
Mis ojos, tus ojos, tantos ojos,
que miran, y...
no saben ver.
Pero esos ojos no importan,
sino aquel que todo lo ve,
y que no está tan lejos,
ni tan afuera,
ni conoce el olvido,
y que mira por dentro,
y que escarba
y que quema
y que alivia y que sana,
y que se queda,
aunque nos olvidemos de él
Ese ojo mira con lupa,
y abre el horizonte,
no entiende de leyes
y nunca está ausente.
Ese ojo, no tiene doctrina,
ni está en las nubes,
ni necesita que se enmarque
en un triángulo altivo.
No juzga, no dicta,
no condena, no hiere,
no ama, no odia,
no desea, no provoca,
solo... ve.


sábado, 13 de diciembre de 2014

Novela: "Pueblo de Ramu" (Parte 33)

Nota: Parte 1 (Junio) - Partes 2/10 - (Septiembre) - Partes 11/19 - (Octubre)
Partes 20/30 - (Noviembre) Parte 31/32 - (Diciembre)


...Cuando a Bruno le llegó el turno de patrulla que realizaría junto a Carlos y dos compañeros más, se le ocurrió preguntar al comité de seguridad por algo que le inquietaba, la respuesta resultó lógica pero representó una decepción. A partir de ya, no podrían realizar más escaladas por considerarlas demasiado expuestas al estar colgados de la pared. Aquel no dejaba de ser un síntoma de pérdida de libertad, pero no quedaba más remedio que aceptar la decisión.

La zona que debían vigilar era hacia el este, dirección Nalocebar. Eso les llevaría un par de días pues deberían ascender hasta la atalaya natural de un monte cercano. Cuando llegaron arriba establecieron un vivac, ocultos entre unas rocas, pasaron la noche y esperaron a que amaneciera para seguir por toda la cresta de la montaña en su tarea de vigilancia. Iban andando tranquilamente procurando no perfilarse y de tanto en tanto paraban para observar el horizonte.  En uno de los tramos, notaron un rumor que venía de lejos, se pegaron a la tierra  para observar. Vieron como ese pequeño punto en lontananza cada vez se iba acercando más y más en dirección hacia ellos. Se empezaron a asustar pues pronto entendieron que si lo que parecía ser un helicóptero llegaba a pasar por su vertical, podría ser delatada su presencia pues prácticamente no había un lugar donde ocultarse al encontrarse ellos muy arriba y sin nada de vegetación por los alrededores. Reaccionaron rápido y decidieron separarse los cuatro con el fin de encontrar un refugio. Bruno localizó uno justo debajo de una enorme roca y aprovechando una grieta en la pared de la montaña. Quieto, solo prestaba atención a lo que sus oídos captaban. Sintió el rumor de las aspas del helicóptero muy cercano y observó como el ruido se detenía detrás de la cresta por la que antes iban andando. Temió lo peor, que hubieran sido localizados, pero no tenía sentido pues ellos estaban protegidos justo en la otra falda donde parecía estar ahora el aparato. De pronto el rotor empezó a perder cadencia, señal de que se había aposentado en tierra.  Bruno buscó con la mirada a alguno de sus compañeros, encontró a uno de ellos camuflado tras una depresión del terreno, le hizo una señal como indicando que hacer. El con otra señal le dijo que esperara, parecía que a su vez podía contactar con alguien más. Se iban pasando las señales en completo silencio, al final el compañero que estaba en su punto de mira, le indicó a Bruno que subiera a la cresta para observar, solo él pues era quien más cerca estaba del objetivo. Se deshizo de todo lo que le pudiera molestar y se dispuso a escalar los escasos diez metros de pared de roca aprovechando las grietas.  Cuando llegó arriba buscó una posición que le permitiera observar sin ser visto. Por fin pudo encontrar lo que buscaba y ver como el helicóptero estaba aposentado junto a un pequeño lago de montaña, unos cientos de metros más abajo. Efectivamente eran militares y parecían estar distendidos. Vestían ropa de protección y mascarillas, como si no tuvieran claro los efectos del medio ambiente. Estaban tomando muestras del agua y del terreno. Transcurrido un corto espacio de tiempo, sin más, los militares volvieron al helicóptero para iniciar el despegue. Inquieto, Bruno observó la dirección que tomaba el aparato, por suerte siguió dirección norte opuesta a la zona donde se encontraba el pueblo. Cuando pasó el peligro, se reunieron los cuatro integrantes de la patrulla. Hablaron y llegaron a la conclusión que en absoluto iban detrás de localizarles a ellos, simplemente ese helicóptero debería tener una misión específica por la zona este de la montaña. Aquel dato que iban a transmitir representaba un ligero respiro para todos. Si esos militares iban protegidos se podía suponer que todavía el grueso de los habitantes de los refugios no habría salido al exterior.

Iniciaron el descenso para informar, abortando los dos días que aún les quedaba de patrulla. Mientras bajaban camino de Ramu pudieron observar una fuerte tormenta eléctrica sin lluvia alguna. Eso les hizo pensar en las protecciones que llevaban los soldados y en las suyas. En Ramu la climatología estaba controlada, pero cuando salían de la zona protegida y marchaban expuestos al sol debían tener todas las zonas de la piel cubiertas para evitar problemas con la radiación. Quizás ese fuera un motivo por el cual los soldados estarían tomando muestras del terreno, comprobar que era posible salir al exterior con la total garantía de no existir riesgo alguno. 

Llegaron a Ramu y presentaron el informe, luego cada cual marchó a su casa a descansar. La vida en Ramu parecía seguir con normalidad, era como si notaran que el riesgo de la ocupación todavía andaba lejos. Conforme pasaban las semanas se iban olvidando de los recientes incidentes. En ese tiempo no se registró ninguna novedad y todo parecía ir bien. No obstante seguían sin bajar la guardia, se mantenía el régimen de vigilancia y periódicamente se realizaban pruebas con los cañones de niebla para agilizar la envoltura del pueblo tan pronto fuera necesario.

Era normal que Bruno, de tanto en tanto acompañara a su pequeña hermana a la guardería o bien la recogiera. Ese era un momento que aprovechaba para observar o bien hablar con Vanesa la mujer rubia de la guardería por la cual poseía una cierta atracción. Notaba que cuando la intentaba observar, era él quien realmente se sentía observado. Vanesa parecía tener la capacidad de mirar por el rabillo del ojo, más que eso se diría que tenía el don de captar el entorno psicológico a la perfección. Cuando Bruno intentaba hablar, era ella la que siempre le tomaba la delantera como si ya conociera sus pensamientos. Era una mujer muy peculiar y que le tenía algo intrigado. Ese día pudo encontrar la oportunidad de hablar  mientras Maia jugaba con otros niños que esperaban ser recogidos por sus familiares.

—  Hola Bruno, ¿Cómo va todo?

— Bien, bien, seguimos adelante.

— ¿Querías decirme algo?

Y en ese preciso momento, Bruno se encontraba desarbolado. Justo cuando quería iniciar una interrogación aparecía la pregunta de ella.

— No, nada en especial Vanesa… aquí todo el mundo nos conocemos pero…

—… te gustaría saber algo más sobre mí. Veras Bruno, tú sabes muy bien que la gente aquí en Ramu provenimos de puntos muy diversos. Todos tenemos una historia pasada que en nada tiene que ver con lo que aquí nos acontece. Hay historias, como la de tu padre, como la de vuestra familia que se conocen, la mayoría no son del dominio público, como la mía… Ahora, que importa el pasado.

— Poco… cierto importa muy poco pero ese pasado forma parte de nuestra historia, por lo tanto no podemos renunciar a él.

— Pero ese pasado no nos puede distraer de nuestro presente. El pasado queda atrás, a él debemos lo que somos… pero si no ejercemos el presente será imposible avanzar. El pasado nunca puede ser un lastre, recuérdalo Bruno.

— Sí, pero…

— Ni en lo bueno ni en lo malo…

— ¿Qué quieres decir Vanesa?

—  Eso… lo que tú ya has entendido.


Y justo en ese preciso instante llegaba Maia sonriente, alegre como siempre dispuesta a marchar y cortando la conversación que estaban manteniendo. Vanesa también sonrió con cierta picardía, le hizo una breve señal con la mano a modo de despedida. Bruno hizo algo parecido y tomó la manita de su hermana para salir de la guardería.  Se quedó un tanto pensativo, como si estuviera asimilando el impacto de la breve conversación con Vanesa. Como parecía que no le hiciera caso, Maia se encargó de distraerle reclamándole atención...

R.P.I. 02/2013/1807 B-387-13

martes, 9 de diciembre de 2014

Novela: "Pueblo de Ramu" (Parte 32)

Nota: Parte 1 (Junio) - Partes 2/10 - (Septiembre) - Partes 11/19 - (Octubre)
Partes 20/30 - (Noviembre) Parte 31 - (Diciembre)


... -- No te importa que todavía esté en pijama…

— En absoluto… estás en tu casa, digo yo.

Carlota sonrió un tanto maliciosamente, siempre parecía llevar la iniciativa cuando ambos se encontraban cuerpo a cuerpo. La relación de ambos resultaba un tanto peculiar, se notaba a la legua que Bruno le gustaba a Carlota pero era terreno vedado. Y Bruno en cierto modo también se sentía atraído por ella, pero era un terreno que no debía pisar. Por lo tanto ambos debían jugar a mantener una relación saludable, solo les faltaba romper la frontera de la atracción para pasar libremente al único terreno que podrían compartir, la amistad.

—  Parece que has dormido profundamente Bruno…

—  ¿En que lo notas?

—  Se te ve relajado y fresco, perfectamente dispuesto a empezar un nuevo día.

— Pues sí… he dormido bien. Quizás sea porque tengo claras las ideas en este periodo de reflexión.

—  No a todos le ocurre lo mismo.

—  Ese es el problema… Por cierto Carlota, en el comité de ética, que piensan los “ingenieros” que te acompañan.

—  Sabía que me ibas a preguntar algo parecido… Es curioso, no se pronuncian. Verás, es obvio que ellos tienen claras las ideas, por supuesto que entienden que nada debería de cambiar… Pero, con sus pocas y precisas palabras ya nos dan a entender lo que va a ocurrir…

— ¿Saben lo que va a ocurrir?

— No es que lo sepan… lo deduces tan solo al intercambiar unas pocas frases con ellos.  Expresan con total imparcialidad que la voluntad es del pueblo y no se puede torcer la realidad, lo que hay es lo que hay. A veces hablando con ellos me parece entender que Ramu no es más que un experimento, un ejercicio de convivencia. Algo que es posible en el futuro pero no ahora en las circunstancias que nos ocupan. Ramu pertenece al planeta… y no estamos solos, ese es el problema.

— No te acabo de entender…

— Mira Bruno… hasta que apareció ese maldito helicóptero no necesitábamos de la democracia, todo estaba en orden y tenía un sentido claro. Ahora sin embargo vamos a dar un paso a tras…

— ¿Quieres decir que la democracia es algo malo?

—  Creo que no me has entendido… no en absoluto, claro que no es mala, es lo mejor que teníamos, una forma de interpretar la voluntad del pueblo. Ocurre que se ha demostrado que ese sistema es perfectamente manipulable, tiene debilidades… Vamos, que si nos atenemos al sentido de la evolución, la democracia quedará en los anales de la historia como algo superado.

— Puedo interpretar… ¿que un sistema de asambleas puede superar a la democracia?

—  Lo que hacemos aquí en Ramu no es más que un mero ejercicio. Estoy segura que si algún día nuestros ojos pueden contemplar un Mundo ya evolucionado, respetuoso con el medio ambiente, equilibrado en sus recursos y perfectamente integrado en una justa medida social, se parecerá más a Ramu que a un sistema democrático… pero nos estamos enrollando. Me estabas preguntando por los ingenieros…

— Sí claro… ¿Qué piensan ellos de todo esto?

—  No tengo ni idea de lo que piensan… pero si que deduzco a través de sus pocas palabras todo lo que ahora te he expuesto.

—  Es curioso… cuando hablé con Vanesa, la mujer rubia de la guardería me pasó algo parecido. Ella apenas hablaba pero yo podía deducir a través de mis propios pensamientos la posición de ella… algo extraño ¿no?

—  Sí, es como si supieran lo que va a pasar pero lo dejaran todo en nuestras manos, ellos ayudan pero no intervienen. En absoluto se erigen en líderes, podrían hacerlo pero no lo hacen.

— Curioso… Democracia, poder, líderes… ahora nos parece algo obsoleto, ¿verdad?

—  Verdad Bruno…

Bruno acabó de desayunar, se levantó, contempló el rostro de Carlota, mezcla de serenidad, resignación y ánimo. Ella hizo lo propio, percibió en el rostro de Bruno la esperanza, una extraña esperanza que le llevaba a un Mundo posible pero todavía lejano… Y entonces él por primera vez, entendió que con sutilidad era cierto que se podían atravesar todas las fronteras. Su sentimiento hacia Carlota resultaba ser libre y cabal, así que sin dudarlo se acercó a ella y la besó en una de sus mejillas. Ella entendió a la perfección el gesto y no hizo falta que pronunciara palabra alguna, dejó que Bruno marchara sin perder la sonrisa tiernamente reflejada en sus labios.

Pasaron los dos días de reflexión y llegó la hora de tomar decisiones. No hizo falta discurso alguno por parte del moderador, primero expuso que el motivo de la asamblea era discernir sobre la unanimidad. Todo el mundo sabía porqué estaban allí, preguntó a mano alzada sobre si era preciso una votación, si no se levantaba mano alguna pasaría a la siguiente pregunta.  Se originó un cierto rumor entre la gente, parecía existir algo de desconcierto y tras unos segundos de intriga, tímidamente empezaron a levantarse unas pocas manos, no muchas pero si las suficientes para que existiera la necesidad de ser escuchadas. La gran mayoría de los allí presentes se sintieron hondamente decepcionados, se notaba claramente por la expresión de sus rostros y por los breves murmullos de sus comentarios, Todos sabían que eso iba a ocurrir porque no siempre se reflexiona en silencio. Se solicitó la opinión, uno de los que levantó la mano habló:

—  Estoy plenamente convencido de que todo debe de seguir igual, pero en la asamblea anterior se suscitaron dudas, no podemos, no debemos tenerlas, por eso solicito que exista una votación y además secreta.

Se preguntó sobre que debían votar y tras un corto debate se llegó a la conclusión de que la duda era  sobre si debían aceptar como irremediable la ocupación… Se tardó un cierto tiempo en concretar la pregunta y al final se optó por algo sencillo de entender: Seguir como hasta ahora pero incrementando las medidas de seguridad, o prepararse para lo irremediable aceptando la ocupación…   Acto seguido se incidió en la idea de que entraban de lleno en el juego democrático, lo cual suponía que los perdedores en la votación tendrían que aceptar el veredicto de los votos. La decepción en la inmensa mayoría de los allí presentes era palpable, sabían que ganarían la votación pero que al mismo tiempo existía la amenaza de perder algo muy importante para ellos, la unidad, retroceder al pasado y tener que convivir con la oposición. Se podría entender que lo contrario a la democracia podía ser una dictadura, pero no era su caso porque entre ellos no existía el dictador ni líder alguno, simplemente habían conseguido establecer un orden social que ahora sentían amenazado.

Cuando llegó la hora del recuento el resultado fue desconcertante, para qué tanto lío si el 100% votó por la opción de continuar libres y resistiendo hasta el final, luego que sentido tenían las dudas si estas no se reflejaron en los votos.

Aquella noche, antes de dormir, Carlos y Bruno no pudieron evitar pensar sobre lo ocurrido.

— Inaudita y absurda esa votación, ¿no crees Bruno?

— Pero real… Creo que nadie se ha atrevido a romper la unidad, los que dudaban han entendido que ser ocupados es peor que estar muertos.

— ¿Realmente crees que es así?

—  Conoces todo lo que ha ocurrido este último lustro, ¿acaso lo dudas?

— No, no lo puedo dudar Bruno después de todos los relatos que he escuchado y de todo lo que he visto con mis propios ojos… pero estarás conmigo que la cosa esta chunga de verdad.

— Bueno, primero tendrán que encontrarnos…

— Ostras… ellos tienen medios, muchos medios que ahora sacarán de esos refugios, y además están los satélites.

— Olvídate de ellos Carlos, ya no funcionan, la fuerte radiación solar hace tiempo que los ha destruido… Además, piensa que primero inspeccionarán las ciudades y los pueblos grandes, es posible que no reparen en éste recóndito lugar rodeado de montañas y oculto por la niebla cuando convenga.

— Eso nos puede dar tiempo… pero tiempo para qué, tarde o temprano…

— Chaval, eres experto en adelantarte a los acontecimientos… ahora lo importante es la decisión que hemos tomado, ósea que prepárate a hacer patrullas por un tubo.

— Vale… tienes razón, paso a paso, con calma y con libertad… mientras la podamos disfrutar.

— Que tal si nos dormimos Carlos y dejamos de darle al coco.



Ya habían transcurrido unos días desde que el helicóptero desestabilizó un tanto el orden del pueblo, se habían logrado reponer y todo el mundo con las ideas claras y fortalecidos por su unanimidad empezaron a trabajar como si nada hubiera pasado. Pronto se empezaron a notar los primeros síntomas de la reacción ante los acontecimientos. Se incrementaron las patrullas y se reforzaron los cañones emisores de niebla. Esos artilugios hábilmente diseñados, proporcionaban no solo la humedad necesaria para equilibrar el medio ambiente, sino que protegían al pueblo de la fuerte radiación solar y de paso lo ocultaban cuando era necesario. Es ese estratégico lugar entre las montañas, abundaba el agua subterránea y la vegetación arbórea estaba cuidada admirablemente, todo ello creaba un microclima que en nada tenía que ver con la climatología externa donde la vegetación se mostraba altamente deteriorada y la sequía era manifiesta. Ese era el entorno que debían proteger y para ello era preciso cuidar la vigilancia del exterior...

R.P.I. 02/2013/1807 B-387-13 

domingo, 7 de diciembre de 2014

Poema: "Evolución"


Se me antoja que la evolución
tiene un arduo camino.
No es simple, no es difícil,
es como seguir un destino
sembrado de muerte y desatino.
Mas no es ese su único lado,
de esa siembra también se recoge
lo que nos indica el pasado.
Entre las sombras, una luz
que nos señala lo amado.
Sin saber de donde venimos,
dejamos la vida y no entendemos,
si tras el velo, sigue el camino.
Y la vida sigue, y la historia no se repite
aunque en desastres compite.
Mas la Tierra es vieja, muy vieja
y aunque el hombre la veja,
ella sigue y sigue.
Y es entonces cuando entiendo,
que es posible, muy posible
que la luz necesite de las sombras
para entender su resplandor.
Y el equilibrio necesite traspasar el caos
para conocer... todo su candor.    


viernes, 5 de diciembre de 2014

Novela: "Pueblo de Ramu" (Parte 31)

Nota: Parte 1 (Junio) - Partes 2/10 - (Septiembre) - Partes 11/19 - (Octubre)
Partes 20/30 - (Noviembre)

... Llegó el lío… tarde o temprano tenía que pasar algo así.

— Tienes razón Louise, creo que en nuestro fuero interno todos sabemos que Ramu solo es un sueño.

— Te equivocas Bruno, Ramu no es un sueño, es una realidad, tú y yo somos una realidad…

— Totalmente de acuerdo… pero esos degenerados de los agujeros también son una realidad…

—  No los llames degenerados, son seres humanos con otro tipo de tendencia, es una consecuencia de nuestra evolución.

— Evolución o involución… Para mí Louise, Ramu representa la evolución, pero la van a cortar de cuajo… Estoy seguro que si todo el planeta consiguiera funcionar de una forma parecida a lo que hacemos nosotros, se podría regenerar.

—  Y quien te dice a ti que esos tipos también pretenden hacer algo parecido, no creo que sean tan estúpidos como para acabar de destrozar el planeta, después de toda la trama que parecen haber realizado…

— Mira Louise… esos tipos son unos estúpidos y unos ignorantes y acabarán reproduciéndose en esos mismos valores. La consecuencia siempre será fatal para el planeta.

—  Bueno… el planeta ya está fatal.

—  ¿Y eso que quiere decir Louise?

—  Que aunque esos tipos intentaran arreglarlo… pensándolo bien, creo que irremediablemente todo se irá a la mierda… ese parece ser nuestro destino.

— Mira que graciosa… acabas de anular la esperanza.

—  Bueno… eso es lo último que vamos a perder… lo último.  La esperanza es como el último eslabón de la libertad.

— Esta bien… si lo miramos así, pues nos agarraremos a ese eslabón, todo lo que podamos y más…

—  Sí Bruno, no renunciemos a vivir hasta el último aliento.

Los dos jóvenes se fundieron en un tierno abrazo y siguieron caminando por la vieja senda del bosque. No hablaban, sus pasos armónicos y cadenciosos se mezclaban  con el silencio de sus labios. Estaban reflexionando a la vez que notaban como ambos parecían acoplarse, sintiéndose plenamente integrados  por parecidas sensaciones. Ya no eran dos, sino un solo elemento que se anexionaba a la naturaleza, formando una fusión placentera y a la vez poderosa. En esos momentos se sintieron indestructibles, nada ni nadie podría ya con ellos…  Bruno se detuvo para besar dulcemente a Louise, luego respiró profundo para preguntarle…

—  ¿Tu crees que esos helicópteros conseguirán destruir esta armonía?

—  ¿Hace falta que te diga lo que pienso?

—  Se lo que piensas, pero necesito oírlo.

—  Está bien… Conseguirán apoderarse de Ramu, destruir nuestros cuerpos, destrozar el planeta entero, pero nunca podrán acabar con la sutilidad. Lo que sentimos está hecho de otro tipo de materia que no se puede destruir… siempre nos encontraremos más allá del espacio y del tiempo, en otras dimensiones y siempre nos reconoceremos cuando con otros cuerpos nos volvamos a encontrar… así, eternamente, hasta que nuestras almas ya evolucionadas se fundan con el sentido de la creación.

— Por los cielos Louise, ese es un compromiso de eternidad.

— De compromiso nada… ¿existe algo más libre y poderoso que lo que sentimos?

—  Creo que no… pero eso no nos exime de que las vayamos a pasar canutas.

— Que es esta vida sino un suspiro. Pasará rápido, ya lo veras…

—  Vale, pero primero tendremos que tomar una decisión… y temo por ella.

— ¿Dudas de lo que vamos a decidir?

— Claro que no, seguiremos hasta el final, no nos doblegaremos.

— Pues haber que les decimos cuando venga el ejército a… “salvarnos”

—  Que no renunciamos a nuestro sistema de vida, que queremos ser libres.

—  Un tanto ingenuo… ¿No crees?

—  Me temo que si lo soy Louise…
 

Empezaba a anochecer y la humedad en el bosque invitaba a volver al pueblo. Bruno acompañó a Louise a su hogar y continuó hasta el suyo. En la cena, no se pudo evitar hablar del tema del día. Todos los miembros de la familia se mostraron firmes en una misma idea, continuar como hasta ahora, no delatar para nada su presencia y luchar hasta el final por su libertad.

Cuando Bruno llegó a su habitación para descansar, ahí estaba Carlos tumbado en la cama, mirando al techo y perdido en el trajín de su mente.

— ¿Te estás comiendo el coco, Carlos?

— ¿Tú no?

—  No vale la pena hacerlo, en serio.

— Lo que tu digas Bruno, pero estamos jodidos… ya se como va a acabar esto.

—  Te estás anticipando a los acontecimientos y eso creo que no es bueno.

—  Es posible, pero seguro que acierto.

—  No dudo que des en la diana, pero aún no has lanzado el dardo.

—  Van a ser dos días largos… seguro que a más de uno le va a temblar el pulso.

—  y no va a acertar en la diana…

—  Algo así… Mira Bruno, en momentos como este es cuando más unidos deberíamos estar, aunar nuestras fuerzas y dar en el centro, pero…

—  No te comas la olla Carlos… en serio, lo que vale es lo que sientes y lo que piensas. Debemos tener confianza en los demás, todos sabemos lo que tenemos entre manos.


Tras el pequeño debate, ambos decidieron intentar conciliar el sueño. Al despertar Bruno se encontró solo en la habitación, había dormido profundamente, tanto que ni se dio cuenta cuando Carlos salió de allí. Esa mañana tenía poco que hacer, así que no se apuró y relajadamente se vistió y bajó al comedor. Allí se encontró con Carlota desayunando. Carraspeó como para delatar su presencia, no pretendía molestar. Ella le recibió amigablemente y no dudó en invitarle a compartir la mesa. Se sentó un tanto intimidado por la exuberancia de la muchacha todavía en pijama, ella lo notó...

R.P.I. 02/2013/1807 B-387-13

martes, 2 de diciembre de 2014

Poema: "Caminando"

Caminaba solitario por el Mundo,
sin rumbo ni sentido en mi camino.
Buscando aturdido, confundido,
lo que busca el hombre perdido.
Pensaba entregarme a mi destino,
pretendía sometido...que viniera.
Graso error el cometido.
Lo entendí a cada golpe de mis pasos.
El destino camina en mi camino,
junto a mí, pegado, bien fundido.
Es destino no espera agazapado,
lo fabrica uno mismo... caminando.
Es así como yo entiendo la vida.
Una vida que resulta ser ingrata
para aquel que es ingrato con su vida.
Una vida que es alegre, tranquila,
si se canta la alegría... caminando.
Si el destino de mi Mundo estudiara,
vería que al Mundo le espera,
justo lo que el Mundo tiene ahora,
miserias, desgracias, turbulencias.
Caminamos confundidos junto a ellas,
sin saber caminar con la alegría
de quien ama la vida y confía,
que sus firmes pasos fabriquen,
un futuro que no existe sino ahora,
con los pasos que se dan... caminando,
cada día, cada hora de la vida.