viernes, 20 de febrero de 2015

Meditaciones al alba: "Dicotomía"


Malo para quien impone su solución... solo encontrará oposición.

Tienen más peso la guerra y el odio... pero son más fuertes la paz y el amor.

Si a lo largo de la ya extensa y basta historia del planeta Tierra, hubiera tenido más peso la guerra y el odio... ya no existiría el planeta Tierra.

Respirar para existir no cuesta nada... y sin embargo, porqué a veces, pagamos tan alto precio por la vida.

Guerra y paz... amor y odio. En ocasiones se presentan como una encrucijada. Es cuestión de tomar la buena vía.


Novela: "Pueblo de Ramu" (Parte 51)


Nota: Parte 1 (Junio) - Partes 2/10  (Septiembre) - Partes 11/19  (Octubre)
 Partes 20/30  (Noviembre) - Partes 31/37 (Diciembre) - Partes 38/46 (Enero) - Partes 47/50 (Febrero)-

...
—  ¿Qué ves?

—  Nada que ya conozca, el péndulo es un coñazo de aburrimiento papá, sigue oscilando hacia la derecha, como siempre.

— ¿Solo eso?... fíjate bien.

—  Quizás va más lento que de costumbre, pero no se…

—  Te vas acercando hijo…ciertamente el péndulo va mas lento que de costumbre, antes tardaba 32 horas en completar el círculo, ahora 70.

—  No acabo de pillarte el hilo papa…

—  Céntrate y piensa, es algo de lo que se suele hablar de vez en cuando, algo que nos ha llegado a preocupar a todos.

—  Santo cielo, la Tierra se ralentiza… ¿es eso? 

—  Sí hijo mío, sí… el momento está próximo.

—  Y eso significa que… ¡Por todos los demonios!, que lento de reflejos soy, ya observé en la última partida por la montaña que la brújula no andaba muy bien. ¿Qué va a pasar papá?

—  Está pasando… es el cambio de polaridad y cuando se haya completado la traslación  estaremos completamente indefensos…

—  Te refieres al cinturón de protección de radiación solar, entre 5.000 y 30.000 km.  por encima del planeta.

—  Justo… pero ese no es en realidad el problema. La inversión de la polaridad no es algo nuevo, la pérdida ocasional del cambio magnético ya ha sucedido a lo largo de la historia de este Mundo varias veces. Lo lamentable es que suceda justo ahora, cuando las capas protectoras de la atmósfera más cercanas están prácticamente desechas.

—  Entonces, cuando esto ocurra, estaremos totalmente expuestos a una bofetada del sol, con la atmósfera dañada y los cinturones de protección inutilizados por el cambio de polaridad magnética.  Bueno… pues estamos listos. ¿Cuándo puede ocurrir esto papá?

— En cualquier momento… la tierra puede sufrir una enorme envestida solar. Luego de que sirve preocuparse tanto.

—  La jodimos… entonces  ¿ya no nos queda ni la esperanza?

—  ¿La esperanza de qué? Hijo.

—  De que podamos continuar sobreviviendo aquí, en este planeta…

—  Bueno, lo que está ocurriendo es algo más que una pura especulación… Pero nadie sabe en realidad lo que va a ocurrir mañana. Luego, eso nos permite mantener viva la esperanza. 

—  No quiero ser pesimista… no puedo después de lo que se ha logrado aquí en Ramu, pero cada vez es más exigua la esperanza de seguir en paz… son demasiadas amenazas.

— Cierto, pero nadie nos podrá quitar lo que hemos experimentado estos últimos meses, y por supuesto que a todos aquellos que estuvieron aquí desde el principio jamás podrán robarles lo que han logrado...

    Bruno arrugó los labios y frunció el ceño. Durante unos segundos estuvo meditando que decir, y entonces en un suspiro despejó su turbación para con un tono firme y seguro manifestar lo más positivo de su pensamiento.

— Vamos a ver papá, existe una gran diferencia entre robar o destruir, para mí es el gran dilema. Cierto… que entiendo lo que puede representar para todos nosotros la sutilidad de la existencia, pero nos debemos a una vida física a la que por lo menos yo no pienso renunciar mientras me quede aliento. Y pienso salvaguardar la vuestra por el mismo motivo. Esos mal nacidos de las cavernas, no tienen por lo visto ni intención de robarnos, de aprovechar nuestros conocimientos, más parece que pasan de nosotros, somos como un molesto grano en su culo… Otra cosa es la destrucción de este pueblo y una manera de hacerlo es desmembrarnos, a eso todos nos oponemos y por ahí no van a pasar. Si luego el sol con sus embestidas se encarga de arreglarlo todo, nada podemos hacer. Pero mientras eso no suceda, debemos mantenernos firmes y seguir… ¿estamos de acuerdo?

    Bruno sin perder su actitud dirigió la mirada a su padre, este asintió sus palabras con una sonrisa acompañada de un breve balanceo vertical de su cabeza, estaba de acuerdo con él. No hacían falta más palabras, al unísono se fundieron en un tierno abrazo. Antes de que unas lágrimas asomaran en su rostro, Bruno decidió partir no sin antes alzar su pulgar y expresar con ese gesto la intención de que todo iba a salir bien

   Al salir a la calle se sentía en una dicotomía, su cerebro por un lado, sus sentimientos por otro. Esperanza o desesperación, rabia o calma… el era un ser humano responsable de sus actos, todos los seres humanos lo eran. La consecuencia era un planeta enormemente deteriorado, sin defensas y a expensas del sol. Y pensaba en su pueblo Ramu, un ejemplo de supervivencia, una esperanza de recuperación que estaba seriamente amenazada… donde encontrar la esperanza, donde hallar las fuerzas para seguir. Entendía la inteligente resignación de sus padres, pero se rebelaba ante el hecho de no poder luchar para evitar un destino que se antojaba trágico. Como encontrar el equilibrio… y fue entonces cuando tuvo la idea de ir a buscar a Vanessa, la mujer de la guardería, una de las personas que de manera coloquial habían sido bautizados como ingenieros por parte del pueblo...  

R.P.I. 02/2013/1807 B-387-13


lunes, 16 de febrero de 2015

Novela: "Pueblo de Ramu" (parte 50)

Nota: Parte 1 (Junio) - Partes 2/10  (Septiembre) - Partes 11/19  (Octubre)
 Partes 20/30  (Noviembre) - Partes 31/37 (Diciembre) - Partes 38/46 (Enero) - Partes 47/49 (Febrero)-

...
— No sigas… por si pensamos lo mismo. Actúan como  inspiradores de nuestra conciencia, nos orientan por otros caminos más sutiles, sin apenas hablar nos están indicando lo que solo cada uno de nosotros en su justa medida podemos comprender…
                                                         
—  No vas desencaminado… yo pienso algo parecido. Solo falta saber que es lo que tú has comprendido.

—   Simplificando… que no todo acaba aquí.

— Exacto, has dado en la diana… Creo que con nuestra actuación, manteniéndonos firmes, le estamos dando una oportunidad a nuestro Mundo. Si somos escuchados, nuestra voz sonará… de lo contrario nuestra energía jamás se perderá, permanecerá almacenada en un Mundo más sutil.

—  Y para ti Louise… como visualizarías ese Mundo sutil.

—  Para mí la tierra es un campo de pruebas y nuestro cuerpo un instrumento, una especie de vehículo que nos permite experimentar. La esencia de todo esto va más allá de nuestros cuerpos y del planeta en sí…

— Si eso fuera cierto… entonces a que tememos…

— Es una pregunta muy particular, que cada uno de nosotros debemos de hacernos… ¿no crees?

—  Nos estamos hiendo demasiado lejos Louise…

—  Creo que sí… En definitiva, estoy orgullosa de nosotros, de nuestro pueblo. No debemos claudicar y si nos sacan a la fuerza, si no nos escuchan vamos a intentar por todos los medios mantener la dignidad, hasta el final… no tenemos nada que perder.

—  Exacto… si lo vemos así, son ellos los que están perdiendo una oportunidad de vivir en paz, de intentar regenerar el planeta… Sería una lástima que optaran por la posibilidad de destruirnos…

—  Entonces Bruno destruirán la esperanza… y con ella a una parte de nosotros.

— Nada menos que la parte física… pero la verdad, no me gustaría renunciar a ella y menos en estos momentos.

    Entonces él abrazó con ternura a Louise, la besó y suavemente se introdujeron en el bosque en busca de uno de sus lugares favoritos, bajo un viejo sauce y sus hojas lánguidas y protectoras.

   Bruno se sentía muy unido a  Louise, estaba dispuesto a aceptar lo que viniera, no sin antes agotar todas las posibilidades de coexistir junto al pueblo… Había tenido la enorme fortuna de sobrevivir junto a todos los miembros de su familia directa, de encontrar amigos y el amor de su vida en un entorno rescatado al caos y que ahora  se manifestaba en plena armonía. No obstante, había momentos en que temía por sus padres, no quería que volvieran a sufrir lo que ya habían sufrido, no les correspondía; y por otra parte estaba Maia, que culpa tendría la pequeñita de haber nacido en momentos tan difíciles, aunque ahora estuviera protegida. Que sentido tenía nacer y tener una corta vida. Y pensaba en su pueblo, Ramu… como podrían proteger su legado si su destino era desaparecer o sucumbir bajo el yugo de un poder corrupto e ignorante. A menudo se acercaba a la casa de sus padres y que también era suya para dialogar y tantear su estado de ánimo, pero lejos de encontrar pesimismo, hallaba serenidad, algo que no dejaba de desconcertarle.

—  Hola Papá… ¿Cómo andamos?

— Andamos que no es poco… nadie se ha detenido, nadie nos ha detenido.

—  De momento…

Justo en esos momentos llegaba su madre y Maia, la pequeña dejó su mochila de guardería en un rincón, saltó sobre los brazos de su hermano Bruno, jugueteó un rato con él y luego se distanció para entretenerse con sus cosas.  Tamara se sentó junto a su marido y mirando con ternura a su hijo, comentó:

—  Se te ve muy feliz, creo que se quien tiene algo que ver con ese estado.

—  No te equivocas mamá. Louise y yo hemos hecho el propósito de no perder la sonrisa y de disfrutar de la vida… mientras podamos.

—  Hacéis bien, son momentos que nadie os va a quitar y que quedarán para siempre registrados.

—  Ojala pudiéramos quedarnos siempre en ese registro…

—  Sabes perfectamente hijo… que la vida es una mutación continua. Pero hay algo más fuerte e importante que la vida, nuestra particular existencia, ésta nadie la puede borrar ni destruir, es una exclusividad perdurable en la evolución de todos los seres.

—  Bueno mama… eso es pura metafísica, a ver si lo entiendo. Quieres decir que no solo vivimos sino que además existimos.

—  Según lo entiendo yo.

Sejo, observó la mirada de su hijo, él conocía muy bien el signo de esa mirada y se lo hizo saber.

—  No te preocupes tanto por nosotros Bruno… sabemos lo que ronda en tu mente. Lo que tu madre intenta decirte es que no nos pueden destruir, nadie puede romper la cadena de la evolución. Existiremos siempre acumulando el bagaje de la experiencia, para eso vivimos y por ello evolucionamos.

—  No quiero que sufráis más el azote de esos malditos, no lo merecéis. 

Justo en ese momento, al oír las palabras de su hijo y entender su preocupación, Sejo se levantó de su asiento y le hizo un gesto cariñoso a la vez que le indicaba…

— Bruno, quiero enseñarte una cosa…


Mientras Tamara quedaba al cuidado de la pequeña Maia, los dos hombres salieron de la casa para dirigirse al único edificio de tres plantas que existía en el pueblo y que no estaba lejos del laboratorio. Era el lugar ideal para instalar el artilugio justo en la abertura del patio central. Todo el pueblo conocía que allí estaba el péndulo, por eso a Bruno le extrañó que su padre le llevara allí. Colgado a considerable altura, él péndulo oscilaba lenta y continuamente trazando unas largas y estrechas elipses en el sentido de la agujas de un reloj...  

R.P.I. 02/2013/1807 B-387-13

Poema: "Un corazón junto al mio"

     Cubierta la mitad de esta vida,
mi corazón encontró tu compañía.
    Aquello que tanto anhelaba
sucedió por simpatía.
    Misterio, casualidad,
quizás hasta la fantasía
acercó tu mirada a la mía.
    Y ahora que estás aquí...
junto a mi sonrisa,
aguantando mis neuras,
apaciguando mi prisa...
te siento tan próxima,
tan cercana a mi sentido,
que mi vida vuela en tu vida.
    Ahora que me abrigo
 con tu amada presencia,
que me amparo en tu sombra,
que me distiendo en tu oído,
no quiero olvidar...
cuanto te he querido,
mucho antes que mi mano
acariciara tu mano,
de que mi cuerpo rozara tu piel,
de que mi palabra encontrara la tuya.
    Cuan larga es la vida 
y cuan corta parece.
    Me siento bien al estar juntos,
y gracias a la paciencia...
ya tengo a la sonrisa como aliada.
   Me dice la conciencia...
que deje a la esperanza
caminar siempre a nuestro lado.
    Y por pedir, solo pido un deseo...
que mi pasos sean de adulto
pero con el alma de un niño,
que no sabe del futuro
y que vive el presente confiado.
... y jamas olvidar, que sin tu bienestar,
no sería posible el mio.



jueves, 12 de febrero de 2015

Novela: "Pueblo de Ramu" (Parte 49)

Nota: Parte 1 (Junio) - Partes 2/10  (Septiembre) - Partes 11/19  (Octubre)
 Partes 20/30  (Noviembre) - Partes 31/37 (Diciembre) - Partes 38/46 (Enero) - Partes 47/48 (Febrero)-

... Nadie sabía cuanto tiempo sería el considerado por el extraño gobierno para reflexionar, ni tampoco estaba claro si la reflexión era unilateral o común. Era posible que al salir de sus refugios ellos esperaran encontrar el terreno libre, árido y sin personalidad, donde los humanos sobrevivientes fueran simples despojos. Pero  los diferentes tipos representantes de ese gobierno que pasaron por el pueblo, no explicaron si también se encontraron al salir de sus agujeros, con otros focos parecidos a Ramu en su organización. Quizás Ramu no fuera la única isla en el basto océano del descontrol. Quizás no estuvieran solos, lo cual representaba una esperanza, pero como contactar con esos posibles focos si no conocían la  ubicación  y en consecuencia la distancia que les pudiera separar. Bien pudiera ser que ese gobierno en las sombras, tuviera ante sí más de un problema de ese tipo sin que tuvieran bien definida la solución. 

    Pasaron algunos días, los suficientes para después de una movida el agua pareciera volver a su cauce. Bien es cierto que la incertidumbre, cuando ataca, hace dudar, pero salvo esos breves momentos el pueblo nunca había dejado de funcionar. Todo el mundo centrado en sus quehaceres, sin olvidar la sonrisa, sin desesperar y confiando en que la cordura se instaurara en sus opuestos. Seguían amortiguando la radiación solar y disfrutando de una existencia equilibrada. Todos soñaban con la posibilidad de que fuera posible regular las graves deficiencias medioambientales en el planeta, inspirados en actuaciones como las suyas. La comunicación era para ellos como el respirar y en muchas de sus tertulias aparecía la palabra esperanza, entendían que en los momentos difíciles se hacía difícil vivir sin ella.   

    Bruno se mostraba inquieto, en más de una ocasión había intervenido en la asamblea de su sector para opinar sobre la necesidad de hacer algo más que esperar. Porqué no suponer que existían poblaciones en condiciones sino similares si parecidas a las suyas, era necesario averiguar algo más. La respuesta a sus intervenciones, era que no se podía buscar una aguja en un pajar ni lanzarse a una aventura ciega.  Por su cuenta, Bruno había intentado sondear al teniente Lorenzus y alguno de los soldados, pero éstos se mostraban infranqueables, bien por ser fieles a unas órdenes o porque en realidad no tenían ni idea de si existían otras poblaciones donde se manifestara el equilibrio.

   Si por él fuera, ya habría intentado escapar del control existente en el perímetro del pueblo, para adentrarse en lo desconocido, pero sus amigos y sobre todo Louise se habían encargado de frenar sus ideas que entendían descabelladas.

—  Imagínate Bruno que estás en una isla desierta en pleno océano y decides lanzarte al agua en una balsa para buscar algo parecido a lo que quieres encontrar…

—  Si no quedara otra opción lo haría, confiaría en la corriente y me dejaría llevar hasta alcanzar el objetivo.

—  Me parece perfecto, pero te olvidas de algo importante…

— Tú dirás Louise…

—  No es la única opción, y además tienes todas las posibilidades de no volver a la isla y perderte en el océano.

—  No está mal la metáfora, pero no estamos rodeados de un océano, sino de tierra firme.

— Lo que tú digas… vete si quieres, pero yo no puedo estar de acuerdo con esa idea porque temo no volverte a ver.

—  Bueno, es una posibilidad, pero y si logramos contactar… tendríamos más fuerza ante esos extraños gobiernos.

—  Bruno… no insistas, nadie te retiene, pero no vayas en contra de la corriente, la opinión más generalizada es esperar.

—  Esperar a qué… a que nos obliguen a marchar de aquí.

—  Si nos obligan nadie lo podrá impedir…

—  A eso le llamo resignación…

—  Pues me parece que no nos quedan muchas más opciones…

—  Entonces, ¿Dónde está la esperanza?

— En que de una manera u otra nada acaba y todo continúa…

— Bonita frase, pero es pura filosofía… y que me dices de Ramu, ¿que va a ser de nuestro pueblo?

— De momento seguimos siendo pueblo… nada podemos hacer para superar al mañana. Hemos de esperar, si estamos haciendo todo lo posible, solo queda esperar.

—  Quizás no estemos haciendo todo lo posible Louise.

—  Mira Bruno, según yo entiendo, hemos llegado a un punto en donde ya nada depende de nosotros. Mantén por un instante esta imagen en tu mente, un planeta colgado del espacio, nuestro planeta. Un pueblo como Ramu, insignificante dentro de él… ¿Qué podemos hacer nosotros?

—  Algo es más que nada…

— Ese algo se topa con otras realidades mucho más sombrías… Esos tipos de las cavernas, están justo donde estuvieron hace miles de años. De qué ha servido tanta evolución tecnológica, si no hemos sabido conservar nuestro planeta…

— Nosotros estamos demostrando que es posible hacerlo…

— Y de que sirve si no nos escuchan…

— De nada, eso está claro Louise… Entonces, ¿Qué hacemos?

— No desesperar y confiar…

—  ¿En que, en quienes?... Por ejemplo, esos ingenieros, están aquí por algo, estoy seguro, y sin embargo no mueven ficha…

—  Porque a ellos no les corresponde mover ninguna ficha, son como unos invitados de piedra… Mira Bruno, yo como muchos, como seguro que tu lo has hecho, nos hemos acercado, sabemos quienes son y hemos intentado dialogar… y ¿que conclusiones hemos sacado?...

R.P.I. 02/2013/1807 B-387-13


miércoles, 11 de febrero de 2015

Meditaciones al alba: "La edad de mi mirada"

Hoy he tropezado con unas notas elaboradas hace trece años… observo como mi pensamiento actual no discrepa con el de antaño.



“Me felicito por el atrevimiento de haber nacido… y porque aunque el tiempo no se detiene, aún me importa vivir.”

“Quizás más viejo que joven…en realidad no me dejo engañar por la edad. Se que soy muy viejo, viejísimo, tan viejo que no recuerdo haber nacido.”

“Quizás deba explicar, que entiendo, que mi persona, mis sentidos, mis ideas, mi ser, mi más profundo y real significado, no nació en 1.951.”

“Quizás deba explicar, que no soy un producto de la casualidad, que mi forma de ser proviene de otro tiempo, de otra época, de otro lugar.” 

lunes, 9 de febrero de 2015

Novela: "Pueblo de Ramu" (Parte 48)

Nota: Parte 1 (Junio) - Partes 2/10  (Septiembre) - Partes 11/19  (Octubre)
 Partes 20/30  (Noviembre) - Parte 31/37 (Diciembre) - Parte 38/46 (Enero) - Parte 47 (Febrero)-

...
—  ¿Qué hacéis aquí, parecéis dos chiquillos… pero un tanto desangelados, ¿Dónde está esa energía?

—  Nos sobra Carlota, estamos artos de darle a las bicis del generador, el pueblo se va a saturar de energía… Es una verdadera mierda que no podamos salir a escalar.

—  Bueno, solo os lo impide el sentido común… y los soldaditos, claro.

— Sentido común… ahora sí que en verdad es común… te acuerdas Carlota lo que costaba hace tres años ponernos de acuerdo.

— Lógico… los procesos no se surten de efectos al momento. Pero aquí abunda la buena gente, en todos los sentidos.  Lo que hemos logrado no puede acabar así como así.

—  ¿Estás seguro de eso Carlota?

—  Yo lo estoy.

—  Pues vale… nosotros no lo vemos tan claro. Por cierto, ¿Qué opinan tus colegas del consejo de ética… y sabes a que colegas me refiero?

— ¿Te refieres Bruno a los ingenieros?

—    A quienes sino.

—    No hablan mucho, ni siquiera fruncen el ceño. Es como si toda esta situación ya la conocieran… Todos estamos de acuerdo en que por nuestra parte se está haciendo lo correcto.

— Si conocieran la situación, podrían orientarnos sobre la próxima secuencia de los acontecimientos… cual pudiera ser el siguiente movimiento de nuestros contrarios.

— Ellos nunca se anticipan…

—  Eso parece… Verás Carlota existe algo que personalmente me tiene intrigado… Esos tipos, los que llamamos ingenieros, todos sabemos que son especiales, ellos nos han dado ideas…

—  Te equivocas en eso, yo diría que han secundado nuestras ideas, han estimulado nuestro conocimiento, pero ellos nunca han trabajado en los ingenios.

—  Vale, lo que tu digas Carlota… pero siempre están ahí, atentos a todo, modositos ellos, hablando lo justo. Entre nosotros hemos creado una actitud, ser respetuosos con el pasado, no preguntar, no insistir. Pero todos sabemos que ellos son diferentes a nosotros.

—  ¿Porque dices diferentes?

—  Ostras Carlota… si quieres hablamos claro. ¿Tú sabes de donde proceden?

—  No…

—  Eso no es intrigante…

— Mira Bruno… por el contacto que tengo con ellos, por lo poco que hemos hablado, una puede intuir ciertas cosas. Te diré que ellos adoptan una posición en la que pueden influir pero no actuar. Es como si lo dejaran todo en nuestras manos.

—  Vale, vale… pero estoy seguro que saben muchas más cosas que nosotros. Ellos podrían decirnos que va a pasar.

—  No seas chiquillo Bruno, anda sigue tirando piedras al río… Estamos haciendo lo correcto, no necesitamos papaítos. Ahora de momento, no podemos hacer más. Y te diré una cosa, y es de mi cosecha… estamos olvidando algo muy importante.     

— ¿Y que es esa cosa tan importante para ti Carlota…?

—  Centrados en que harán con nosotros ese sórdido gobierno, nos estamos olvidando del sol…´

    Los dos muchachos, realizaron un gesto instintivo orientando su vista al astro rey al tiempo que hacían de visera con la mano. Arrugaron los labios porque sabían a lo que se estaba refiriendo Carlota. Ellos tenían elementos para medir la actividad solar y controlar en consecuencia la radiación. Las capas protectoras de la atmósfera estaban debilitadas y las tormentas solares, secuencialmente imprevisibles, llegaban con fuerza a la tierra… Ciertamente el sol era más poderoso que un gobierno que hacía signos de no haber aprendido nada. La falta de consideración que parecía tener hacia el pueblo de Ramu, denotaba que nada había cambiado… Carlos miró a su hermana y sonrió con cierta ironía.

—  Quieres decir hermanita, que estamos jodidos por arriba y por abajo…

—  No seas tan obsceno en tus palabras hermanito, estás ante una dama. Pero sí, yo creo que deberíamos preocuparnos más por el sol. Lo que está pasando en nuestro planeta es mucho más serio que un gobierno torpe, soberbio y supongo que de no muy buenas intenciones con nosotros.

—  Pues lo tenemos claro…  

    Bruno entonces se puso en pie, tiró una última piedra al río y mirando fijamente a su amiga, le preguntó...

— Entonces Carlota… si como has dicho al principio esto no puede acabar así como así… ¿Cómo va a acabar?

— ¿Acaso lo sabes tú Bruno?

—  No claro que no… pero tu pareces estar más segura que nosotros.

—  Es por pura intuición femenina, quizás… Mira Bruno, si se hace todo lo que está en nuestras manos, hemos de dejar que los otros factores actúen. De una manera u otra lo que hemos conseguido prevalecerá, es el signo de la historia… además tú como estudiante que has sido de historia y antropología deberías de saberlo.

—  Todo eso es teoría del conocimiento… ¿realmente crees que conocemos a fondo la historia?

—  Eso debería de preguntárselo a tus profesores.

—  Esos profesores desconozco si ya existen… Estamos solos Carlota, muy solos.

—  No estés tan seguro de eso mi querido Bruno.

    Carlota con aire altivo y un tanto misterioso se despidió, no sin antes darle una palmadita cariñosa a Bruno en la mejilla. Los dos amigos la vieron alejarse por el puente de madera, luego decidieron seguir allí sentados en la hierba junto al transcurrir del agua en la riera...  

R.P.I. 02/2013/1807 B-387-13