viernes, 1 de enero de 2021

AÑO 2021

Dicen que ningún año es igual a otro, ¡Albricias!...Veréis: tengo un sobrino que acaba de tener su primer hijo, este pasado 2020 será para él un año inolvidable… y justo dos días antes de acabar el año, un vecino nos dejó para no volver, ¿con que me quedo?. Ha sido un año extraño, nada vulgar. Un virus nos ha puesto a prueba y de paso al “orden mundial”. Muchos esquemas se han venido abajo y las dudas se ciernen sobre el 2021. Me considero afortunado por pertenecer a una generación que no ha vivido ninguna de las dos guerras Mundiales, ni la Civil. He sido testigo de unos años de bonanza, de prosperidad, donde existir era una gozada: Pero la vida es un compendio de situaciones buenas malas y regulares, donde nadie se escapa. Es en definitiva un campo de aprendizaje, si queremos aprender. Pero volvamos a lo que nos ocupa, ese raro virus…viene a ser como la eterna pregunta: “Quien soy, de donde vengo, a donde voy”…bueno, pues no le tengo miedo porque no es humano. El enemigo empieza a ser descifrado y puede estar cerca su control. Mucho peor sería si el peligro viniera de ese mal del que adolecen los seres humanos y que tan lejos se muestra de la empatía: “Si no estás conmigo, estás contra mí y puedes ser eliminado” Los que han vivido dictaduras, guerras y conflictos similares lo entienden mucho mejor que yo… OS DESEO UN “FELIZ” AÑO CON SALUD Y PROPERIDAD… porque se puede, aunque nos lo pongan difícil...ES UN DESEO.

lunes, 7 de diciembre de 2020

PELIGRO DE TSUNAMI NAVIDEÑO Ni preocupado ni lo contrario… es decir lo que pueda pasar lo dejo a los avatares del destino, triste sino el del ser humano. Creo que de todas las especies que pueblan la Tierra, no somos precisamente de las más inteligentes detectando los posibles desastres. Me explico y pongo un ejemplo: Ante un Tsunami y antes de que llegue el problema, los animales detectan el peligro, son capaces de percibir alteraciones en el magnetismo y las vibraciones terrestres, detectan los cambios de presión y los infrasonidos, en consecuencia toman la decisión más inteligente que es no quedarse en el lugar donde va a ocurrir la tragedia. La especie humana, sin embargo es pobre de oído, escasa de olfato, carente de sistemas de aviso ante las alteraciones magnéticas y vibratorias, y sobre todo corto de entendederas, lo que hace que caigamos de bruces sobre el problema. Ante un tsunami, la primera ola suele ser suave y mientras los animales huyen, el ser humano se queda observándola, la segunda ola es más fuerte y trágica, y si llega una tercera con el entorno debilitado es más trágica todavía. Lo dejo ahí…y me pongo en manos del destino, no queda otra.

martes, 15 de septiembre de 2020

Don Raimundo y don Vicente - Diálogos

DON RAIMUNDO Y DON VICENTE — diálogos

V — ¿Que tal don Raimundo?
R — Bien Don Vicente ¿y usted?
V — Como diría aquel, “jodido pero contento”
R —Sana contradicción Don Vicente
V —Así son las cosas don Raimundo.
R —Don Vicente… que mal que está el Mundo.
V —Ya empezamos don Raimundo, es así la gente.
R — Verá Don Vicente, ahora ni nos vemos la cara.
V — Pero podemos mirarnos a los ojos, Don Raimundo.
R — Siempre tan optimista Don Vicente.
V — Don Raimundo, así son las cosas, o lo tomas o lo dejas.
R — Ni de lejos estoy de acuerdo Don Vicente.
V — ¿Y que se puede hacer Don Raimundo?
R —  Pues la verdad es que no lo se Don Vicente.
V —  Entonces, ¿De que vale no estar de acuerdo?
R —  De poco, pero me confirma que va mal el Mundo
V — Siempre ha sido así Don Raimundo.
R — Siempre no, peor acaso en algunas épocas
V — Don Raimundo, me está dando la razón.
R — No se la doy Don Vicente, esto tiene mala pinta.
V — Mala pinta o no, han habido épocas peores.
R — Y quien le dice a usted, que no las vamos a superar.
V — Hay Don Raimundo, que pesimista es usted.
R — Realista acaso Don Vicente.
V — Venga anímese… y póngase bien la mascarilla hombre.
R — Que más da, ahora los viejos valemos una mierda.
V — Eso quédeselo para usted Don Raimundo.
R — ¿Acaso no tengo razón Don Vicente?
V — Don Raimundo, solo es cuestión de tener autoestima.
R — Don Vicente…pues quédesela para usted hombre.
V — Ya está, ya salió la vena de viejo gruñón.
R — ¿Usted cree, que a nuestra edad  aun existe la esperanza?
V — Verá Don Raimundo, eso es lo último que se pierde.
R — Pues estoy jodido, porque yo ya la he perdido.
V — Sabe qué Don Raimundo…
R — Qué, dígame usted Don Vicente…
V — Pues que ya nosotros hemos hecho los deberes.
R — ¿Y que me está usted diciendo con esto?
V — Pues que no nos corresponde arreglar el Mundo
R — No puedo estar más de acuerdo don Vicente.
V — Pues entonces don Raimundo, ¿Qué hacemos?
R — Vivir y gozar de nuestra amistad, acaso.
V — Buena idea…vivamos pues Don Raimundo.
R — Vivamos… mientras podamos y nos dejen.  

V —  Es que no tiene usted remedio Don Raimundo…


viernes, 4 de septiembre de 2020

Miedo o respeto al Virus


Intento dar con la clave del problema social que nos ocupa. Es realmente un hartazgo leer o escuchar las noticias. El virus nos atenaza una gran parte del tiempo y no nos da tregua. Claro que no todo el mundo lo vive de la misma manera. Una importante parte de la sociedad no le tiene miedo al virus, mayormente gente joven y no tan jóvenes. Ya sea envuelto en ideologías extrañas, o simplemente consecuencia de su estado de salud y energía, no ven en ello una amenaza y a muchos les “resbala” que existan muertos, inquietud y desvelo en la sociedad. Se puede entender desde la perspectiva de que el problema no parece ser que vaya con ellos.

Pero… falta un matiz a considerar, esta gente debería de tener respeto, volver a observar la situación y tener miramientos. Vale que no tengan miedo, pero sí respeto a los muertos cercanos, a los familiares de los muertos, a los sanitarios, al millón de largo de muertos en el mundo, a lo que supone una pandemia que conlleva crisis de todo tipo.


No importa de donde venga el virus, ni quien lo haya fabricado o que surgiera de manera natural. El virus es un problema y si le perdemos el respeto le estamos haciendo el juego a él y a sus consecuencias. Si no acaba la sociedad por entender lo que es el respeto, tenemos un problema muy serio.


jueves, 13 de agosto de 2020

Los idus de Marzo

Los idus de Marzo llegaron,
sembrando el desconcierto
entre el género humano.
Ya lo dijo el vidente:
“Cuidaros que no ha acabado
la ira de los dioses mundanos”
Estaréis recluidos y aislados
con el temor acumulado.
Mas no penséis demasiado
en ser libres, no podréis,
porque estaréis obligados
a ocultaros el rostro
cierto tiempo todavía.
Muchos cuerpos yacieron
en el olvido postrados.
Otros tantos sufrieron
mas salvaros sus vidas.
Y todos, jóvenes y viejos
viviréis en la congoja
de no ser libres todavía.
Llegan tiempos oscuros
de lúgubres privaciones
e incierto futuro urbano.
Mas pasará la tormenta
y es mucho lo que temo
que si no aprendéis
de lo que ha pasado,
volverán otra vez,
los temidos… idus de Marzo.





lunes, 3 de agosto de 2020

La juventud en tiempos de pandemia


  Cuando yo era joven, no es que temiera a la muerte, es que ni por asomo pensaba en ella. Cuando era joven estaba pleno de energía y necesitaba explayarme como fuera. Bien es cierto que el deporte me ayudó, pero fuera de él necesitaba salir, ver mundo, compartir con los amigos la libertad de los espacios abiertos y las fiestas mundanas.


   Ahora que soy ya prácticamente un anciano y que en estos días inciertos pulula en el ambiente no solo nuestro sino en todo el orbe, cierto virus de nombre aparentemente noble pero horrible en su complemento “Corona-virus”, entiendo que a la juventud le cueste entender lo que es la muerte y el sufrimiento que conlleva la antesala de la misma. Entiendo que le cueste entenderlo y que necesite desfogar su energía… pero mirar, la muerte existe y el sufrimiento también, no solo del que se va, sino del que se queda… No sois invencibles, pensarlo, como debéis pensar que vuestra aparente inmunidad puede ser  la fuente de desgracia de otros… y si no os llegan vuestras entendederas a comprender la situación, pues nada, ya llegareis a viejos y veréis las cosas de otra manera… No se acaba el Mundo por unos meses de paciencia, consideración y respeto a los vulnerables, y a todos aquellos que luchan por ayudarles.   


lunes, 27 de julio de 2020

La difícil cuadratura del círculo


“Tiempos difíciles” que diría mi abuelo, “pero no os preocupéis tanto, peor es un bombardeo”… eso, también me lo diría.

Corremos el serio riesgo de entrar en un bucle de difícil salida. Se enciende la televisión y como si fuera un mantra encontramos en las noticias una palabra: “Coronavirus”, en la radio también, en los periódicos igual. Ocurre que entre unos y otros, nos estamos olvidando de los “daños colaterales”, y eso que no quiero entrar en terrenos belicistas.

Multitud de problemas de todo tipo se acumulan: La sanidad se encuentra sin fuerzas para responder a todas las demandas de los ciudadanos, multitud de enfermos crónicos no pueden ser asistidos debidamente. La economía se resiente y las relaciones humanas se adormecen. El arte en todas sus facetas queda recluido de puertas para adentro porque para afuera le cuesta manifestarse.


¿Y que hacemos los ciudadanos? Pues simple y llanamente nos dejamos llevar. Lo malo es que parece ser que han dejado en nuestras manos la solución, y no lo estamos haciendo bien por una sencilla razón: “La inconciencia de unos pocos hace saltar por los aires el buen hacer de la mayoría… y así andamos intentando cuadrar el círculo sin encontrar la solución… solo espero, deseo y me cubro, para que no nos alcancen las “bombas”, esas a las que se refería mi abuelo.