viernes, 10 de junio de 2016

Novela: "El foraster" Parte 4

Toulouse, a finales del mes de Septiembre 2015

   Han pasado tantos años y queda tanto por resolver…se considera que aún quedan 113.000 desaparecidos de la guerra civil española, muchos de ellos aún están enterrados en cunetas, bosques, junto a las tapias de los cementerios, en el valle de los caídos, en agujeros. Enterrados como si fueran animales,  tan solo se ha conseguido identificar de estos a 6.300 personas. Y desgraciadamente, uno de los que aún no están encontrados es mi abuelo materno José Molina. Su historia es muy similar a la de otras tantas historias, pero no por ello se debe olvidar y mi madre no lo olvida, y por si yo lo hiciera, ella se encarga de recordármelo.
   El era enfermero en el hospital provincial de Castellón, afiliado a la Unió Republicana. Tan pronto estalló la guerra civil y ante el avance de las fuerzas rebeldes, decidió marchar con la columna Casas Sala hacia el frente de Teruel. Su intención no era pelear sino ayudar como sanitario a los posibles heridos. Cuando se estabilizó el frente, decidió volver al hospital pues le llegó la noticia de que allí necesitaban también ayuda. El drama ocurrió cuando llegaron los rebeldes al mando del General Aranda ocupando Castellón, fue a mediados de Junio del 1938. Mi abuelo siguió en el Hospital como si no pasara nada, al fin y al cabo no había pegado un tiro y en cambio ayudó a salvar muchas vidas.
   Pero las insidias, los celos, la mala fe y la maldad están instauradas en todos los estamentos de la sociedad. Un hospital no es una excepción. Alguien puso al corriente a los nuevos mandos de los movimientos de mi abuelo. Lo detuvieron junto a tres más, nos consta que fueron dos auxiliares y uno de la sección administrativa, todos ellos afiliados a partidos republicanos y con antecedentes de haber participado de una u otra forma en el conflicto. En principio debían ser llevados a la cárcel de Castellón, para posteriormente ser juzgados en un consejo de guerra, pero nunca llegaron, se perdieron en una lúgubre cuneta, tal vez. Lo que si se sabe es que fueron ejecutados sin que llegaran a la cárcel. La razón, se ignora, aunque mi madre teme que ella pudo ser una de las causas, pero esa es otra historia que contar.  Los posibles testigos no existen ya, si que hay habladurías y una importante pista que se encontró no hace mucho tras innumerables investigaciones de gente interesada en saber la verdad.  Yo mismo, en tres de mis desplazamientos y antes de conocer esa pista, junto a miembros de la Asociación para la recuperación de la memoria Histórica, sin más recursos que un pico y una pala he ayudado a excavar en más de una cuneta buscando los restos de mi abuelo, aunque sin éxito… En el año 2006, el Gobierno Socialista Español aprobó ayudas públicas de hasta 60.000 euros por proyecto, pero había que hilar fino y no desperdiciar los recursos, es decir, estar muy seguros de donde efectuar el trabajo. No conseguimos que la posible fosa donde mal descansan los restos de mi abuelo estuviera en uno de esos proyectos. Nos quedamos en la cola de espera.
   Y justo cuando parecía que llegaba nuestro momento y habíamos atesorado la suficiente información como para excavar con interesantes medios una zona sospechosa de alojar los restos, justo cuando nuestro proyecto era aprobado y teníamos a nuestro alcance el dinero para pagar al arqueólogo, sus viajes, el hotel, la maquinaria, el laboratorio… el grifo se cerró. Algo que agradecer, que cosas, al cambio de gobierno en España, ni que decir que ahora de derechas.

   Total, a estas alturas de la vida mi abuelo sigue ahí y mi madre me lo recuerda, no quiere morirse sin saber que los restos de su padre descansan en un lugar decente… A todo esto, es fácil adivinar lo que sucedió con la familia de mi abuelo, tuvieron que salir pitando de Castellón con destino a Barcelona. Allí ocurrió otra desgracia. Barcelona, en Marzo del mismo año 1938, sufrió un terrible bombardeo con centenares de víctimas, parecía que no iba a ocurrir más pues los bombardeos se extendieron a las zonas costeras. A finales de Junio, una vez mi familia estaba ya refugiada en la ciudad gracias a unos familiares que les acogieron, apenas unos días de estar instalados, sucedió que mi abuela fue a buscar pan a una de las colas establecidas, cuando un aislado bombardero S.M.81 de la Aviazione Legionaria de Italia, quien sabe si por capricho o porque le faltaba una bomba por soltar tras un misión en la costa, puso rumbo a la ciudad y la dejó caer, con la desgracia que mi abuela estaba allí justo donde explotó… por lo menos sabemos que ella descansa en paz en el cementerio de Montjuïc.  No he hablado para nada en este relato de mi madre y sus andanzas, solo diré que ella no estaba en Barcelona...


jueves, 9 de junio de 2016

Novela: "El Foraster" Parte 3

Pedrafosca, a finales del mes de Septiembre, 2015
 
 Complicado, complicado… No se si olvidar el tema o abordarlo sutilmente, Paco es Paco y hablar con él no es cualquier cosa, tan pronto es capaz de enviarte a freír espárragos como se enrolla hablando de lo que sólo a él le interesa, o se introduce en el más absoluto mutismo…de acuerdo que es muy mayor, pero sé que está lúcido aunque a veces no lo parezca, el domina su mente, aún lo hace… es más listo que todos nosotros porque ha sabido bailar siempre en terrenos resbaladizos… a veces te mira como escudriñando tus intenciones, otras se hace el despistado o el olvidadizo…es enjuto y mas bien alto, debió de serlo aunque ahora camine encorvado por el peso de los años; sus pasos son lentos pero seguros, apoyados en un rugoso cayado que debe de tener más años que él; casi siempre lleva entre los labios un caliqueño medio consumido o apagado, es su imagen más característica. Aun se muestra activo dentro de sus limitaciones, camina de aquí para allá, a su ritmo, sus glúteos se aposentan buscando las sombras en verano y persigue al sol en invierno, sentado en su banco de piedra en la fachada de su casa mirando al sur. Ni idea de si piensa algo en esos momentos, si medita, o si esta sumido en sus recuerdos. Abordarlo es como coger un tren en marcha, depende de la velocidad que lleve resulta imposible. Es solo cuestión de buscar el momento oportuno, porque acabo de tomar la decisión de cumplir el encargo de Lucía.

   Ya estamos en pleno otoño, apetece estar junto al sol en un atardecer sereno…sutilmente y como haciéndome el despistado decido pasar por los aledaños de la casa de Paco, el vive solo y la verdad no tengo ni idea de cómo se las apaña con su edad. Tan solo recibe ayuda de Lorena, la de la tienda y el “chicot” que trabaja con ella, quien se encarga de llevarle de vez en cuando algunas viandas. También está Mercedes, inmigrante colombiana residente aquí quien una vez a la semana, como mínimo, entra en su casa para hacer labores de limpieza y de paso cuidarlo con la más de las sutilezas para no herir el orgullo de Paco…Paso junto a su portal, y el banco de piedra está vacío. Mi primer intento ha sido infructuoso. 
   El pueblo en verano parece una verbena, lleno de jolgorio y movimiento…pero no es una imagen real porque tan solo dura tres escasos meses, el tiempo en que los veraneantes están aquí. Luego, en los albores del otoño vuelve la calma y el silencio. Es un suspiro, podemos pasar de ser más de mil habitantes a unos escasos cien, los cien de siempre… y que más quisiéramos que  estar unidos. La unidad solo es posible siendo uno, pero no cien y por eso entiendo que acabamos aceptándonos no nos queda más remedio. Las cuitas y desdenes terminan enterrándose y se procura que queden allí, porque aquí todo el mundo se conoce, las paredes ven y los silencios ocultan historias turbulentas y algunos misterios por resolver.
   Ha pasado un par de días… fiel a mi manera de proceder, pues pienso que cuando tomas una decisión se ha de perseguir el objetivo hasta el final, decido buscar el banco de piedra, mirando al sur, bajo la casa de Paco… el está ahí, solo es cuestión de abordarlo, lo que no se es cual es la velocidad del tren.

    ¿Que coño quieres Roberto?, llevas ya un par de días merodeando por aquí.

   Curioso, es él quien me aborda, parece que siguiendo la metáfora, el tren está en el andén.

    Buenas tardes Paco… pues ya que me lo preguntas, si me dejas, me siento a tu lado.
    El banco es libre… puedes hacer lo que quieras.

   Me siento, hago el despistado y como se suele hacer o decir cuando te encuentras en la introducción de un diálogo o simplemente por cortesía, indico…
    Precioso  atardecer… propio de los días del otoño
    Sin retóricas Roberto… te conozco,  ¿que coño quieres?

   No parece que tenga un buen día… miro a su callado, apoyado en el banco y junto a él, como pensando: —a ver si me lo suelta en la cabeza—, observo como frunce el ceño y aprieta con los labios el caliqueño, que por cierto está apagado, no me mira, sus ojos están perdidos en el horizonte de encinas y pinos, guarda silencio, yo observo durante unos instantes su reacción antes de hacerle la propuesta y entonces, él arranca.

    Es por la idea de Lucía, supongo…

   Diablos —pienso—, en este pueblo no hay secretos, todo corre más que tú, basta un desliz en la palabra y ya todo el pueblo sabe lo que está pasando… en este caso no me preocupa, pero en otras ocasiones y por cosas que parecen triviales se puede llegar a la difamación, es decir poner en oídos de otros versiones falsas e interesadas para perjudicar a terceros, que por cierto no se les da la oportunidad de defenderse, así son los pueblos… aunque siempre el tiempo pone a cada uno en su lugar… y aquí no pasa nada. Bien, es cuestión de aprovechar el momento para abordar la cuestión.

    Veo que ya estás al corriente Paco…
    Acaso te extrañas…
    No, ya sabes que no, ambos llevamos mucho tiempo en este pueblo.

   Impertérrito, Paco sigue a lo suyo, sin desviar la mirada en ningún momento del horizonte, he de intentar que su vista se fije en mis ojos, no existe mejor método para denotar que vas con buena intención por la vida. Guardo silencio, espero, y al cabo de unos instantes gira su rostro hacia mí, sonríe levemente, hace una ligera mueca y vuelve a su posición de origen, introduciéndose en su mutismo… Yo le conozco, se lo que debo que hacer, no es cuestión de forzar nada, si él ya conoce la idea no tengo necesidad de explicársela… tras unos breves instantes Paco vuelve a mirarme, noto como sus ojos penetran en los míos y pronuncia severamente:

    No me parece buena idea… pero lo pensaré, aunque tú me das pánico, siempre vas más allá… ¿me entiendes?
    Claro que te entiendo Paco… si lo piensas, piensa que se trata de tu relación con el pueblo, no tenemos porqué ir más allá; además, solo pondremos en la publicación lo que tu apruebes…

   Sin pronunciar palabra alguna, Paco recoge su callado tras incorporarse y con pasos vacilantes se introduce en la penumbra de su casa… No tengo el sí, pero tampoco el no, quien sabe si lo pensará o cuando mañana le vuelva a abordar ni se acordará del tema...


miércoles, 8 de junio de 2016

Novela: "El Foraster" Parte 2

Toulouse, Departamento Alto Garona , Región mediodía-Pirineos,
año 2015 Redacción: La Dépêche du Midi.

   Hoy es mí último día de trabajo… que ironía, mi último día de un trabajo no terminado, bueno, así es la vida de un periodista, o así debería ser la vida de un buen periodista. Me jubilo, pero no de lo que me interesa, ahora puedo ser libre quizás e investigar en lo que siempre más me ha interesado… por mi cuenta, por mi real cuenta.
    Me ha llamado el director y supongo, porqué así se ha hecho otras veces, que me rendirán un homenaje… bla, bla, bla, muchas palabras y el justo sentimiento, un periódico no se detiene, ni ante la jubilación de un redactor tras muchos años de chupar mesa, noticias, calle y temas que siempre y sobre todo han de interesar, no a la opinión pública, sino a los intereses económicos del periódico, es el secreto de la subsistencia... bueno, no estoy descontento del todo, ellos han respetado siempre mis métodos de trabajo, digamos que nos hemos sabido compatibilizar sino no hubiera estado tanto tiempo aquí.

    Querido Jean Philippe… esto se acaba. Te estamos agradecidos por todos tus servicios, lo sabes.
    Lo sé Pierre, lo sé.
    Bien, y ahora  ¿que va a ser de tu vida?
    Bueno… no niego que voy a añorar todo esto, pero tú sabes muy bien que un buen periodista nunca se jubila, como sucede igual que con todos los buenos profesionales, los que se supone adoran su trabajo.
    Y tú adoras tu trabajo… pero llegó tu tiempo.
    Sí… llegó mi tiempo.

   Tengo 64 años, soy viudo, como lo es mi madre, Eva Molina, por dos veces y que ahora tiene 96 años, ella enviudó hace 72 y ya más recientemente lo hizo por segunda vez…  y si pienso que su primer esposo, su gran amor, murió guillotinado, parecería una historia de la revolución francesa del siglo XVIII, pero estamos en el siglo XXI y como dando fe de ello, el nombre de su primer marido está ligado a una estación de metro en el barrio de Saint—Michel en Toulouse.  .
    Me llamo Jean Philippe Charrón Molina, de padre francés y madre española…Yo nací en esta tierra francesa a la que amo, como adoro a mi madre, todavía llena de vigor mental pese a su elevada edad. Ella vive sola, aquí en Toulouse, en la que siempre ha sido su casa, con una asistenta que la ayuda en todas las tareas que no están a su alcance… y tiene un teléfono que ahora está sonando en mi móvil.  

    Jean Philippe… ¿Cómo estás hijo?,  ¿Qué tal tu último día en la redacción?
    Como va a ser mamá…te lo puedes imaginar muy bien.
    De que sirve imaginar… eso es cosa de los que imaginan. Pero tu no imaginas  tu persigues las noticias, ¿verdad hijo?
    Si mamá… lo sabes.
    No se lo que me queda de vida… pero me aseguras que ahora que puedes estar más libre, cumplirás con lo que prometiste.
    Mamá… ha pasado tanto tiempo… siempre estás con lo mismo. Debes de estar tranquila, todo aquello ya pasó.
    No hijo… no pasó, aún está en la memoria… y eso no se olvida, no se puede olvidar.
    Bien… está bien… sabes que lo he intentado todo, que he removido cielo y tierra y todos los resultados han sido en vano… pero intentaré cumplir con lo prometido… ahora que tendré mucho tiempo libre, seguiré en la lucha.
    En la lucha hijo… siempre en la lucha… nunca debemos de dejar de luchar. Un beso hijo.
    Un beso mamá.

   No puedo decirle que no, como iba a contradecirla… aunque lo que me pide es un imposible, siempre ha sido un imposible, cuantas veces parecíamos estar cerca del objetivo y las mismas veces hemos fracasado… Su memoria está fresca, más fresca que nunca, es como si quisiera cumplir con una cuenta pendiente antes de que se cerrara el ocaso de su vida, de su rica y entrañable vida…Creo que si resiste a morir es por eso, porque aun sueña con ese imposible…  La guerra Civil española, la que fue su familia, la resistencia ante los nazis en Francia, la posguerra, el partido, la lucha por los derechos civiles…todo ello es como un fuerte cimiento en el que se asienta su vida, algo mucho más fuerte que la aparente comodidad de la segunda parte de su existencia… Todavía conserva con fervor esa breve nota que le escribió Marcel antes de morir…la sé de memoria de tantas veces que me la ha enseñado: “Querida mujercita mía, cuando esta carta llegará en tus manos, no seré más en este mundo, estoy condenado”… que dura contradicción guillotinado por el régimen de Vichy, por franceses de mal recuerdo para muchos, cuando él estaba luchando por una Francia libre.

   Pero no solo Marcel y todos los que murieron por un ideal están en su recuerdo…es algo más lo que todavía la atormenta y la intranquiliza por momentos, aunque por pura contradicción esa sea aún su mayor motivación para seguir viviendo… y tiene que ver con la memoria, con su memoria y la que debería ser nuestra memoria colectiva, ante algo que no deberíamos olvidar nunca...

Saint-Michel – Marcel-Langer

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martes, 7 de junio de 2016

Novela: "El foraster" Parte 1

Pedrafosca, Provincia de Barcelona, año 2015

   Rebelde con causa pero sin resultados, es así como me siento… He trabajado toda mi vida en lo que no me atraía, quien sabe si por cobardía, quien sabe si es porque la vida te inclina hacia un lado y tu no sabes ir hacia el otro. Siempre contra corriente, siempre topándome con una realidad que no me apetecía, siempre intentando cambiar esa realidad a base de golpes desafortunados.
   Que importa eso ya… ahora estoy jubilado y puedo dedicarme a lo que más me interesa, escribir… En el pueblo ya me conocen, quizá por eso Lucía, la nueva regidora de cultura del ayuntamiento ha solicitado mi colaboración… dice que tiene una idea.
   Me siento extraño, no se si es porque estoy liberado… es como si salieras de un pozo, de un castigo y te encontraras de frente con el horizonte despejado, pero ya en el último tramo de tu vida… bueno, eso está bien, uno puede acostumbrarse a la libertad, aunque sea vigilada por un entorno hostil que intenta aprisionarnos para que no escapemos del redil. La sociedad no es libre…
 Sumido en mis reflexiones, subo el último tramo de callejuelas hasta llegar al ayuntamiento… ¿Qué querrá de mi Lucía?  

    Pasa Roberto…quiero enseñarte algo.
    Soy todo vista y oídos.
     Tengo mucho interés en actualizar la página Web del ayuntamiento, ahora está dormida y quiero que despierte de una vez.
    ¿Es esa tu idea?
    Bueno…tenemos la herramienta, pero necesito algo para dinamizar el “patio”
    ¿Qué intentas decir?
    Quiero tu colaboración… conozco lo que escribes,  y me gusta.
    ¿Qué clase de colaboración?
    Quiero… que muestres algo de la historia del pueblo.
    Vamos Lucía… no vayas por ahí, soy el menos indicado, no llevo tanto tiempo aquí, y además sabes de sobra que esto ya está muy trillado, mucha gente ha escrito sobre el pueblo, existe infinidad de documentación.
    Lo se… pero yo busco otra perspectiva… algo más intimo, mas personal.
    No se… no se… no me parece buena idea, lo siento.
    Mira Roberto… no te retraigas ahora. Yo te cuento y luego tu decides, no existe prisa alguna, solo es una idea.
    Bien… explícate.
    Se trata del foraster.
    Te refieres a Paco… que ironía,
    ¿Por qué lo dices?
    No nada, cosas mías… estaba pensando que en este pueblo, todo aquel que no ha nacido aquí lo consideran un forastero, tú y yo lo somos, y Paco también lo es, aunque lleve residiendo en Pedrafosca 76 años.
    Aquí está lo interesante… somos forasteros, pero a ti te llaman Roberto el de “Cal Roca”, a mí Lucía “la maestra”… pero Paco es el “foraster”, el único al que se le llama y se le ha llamado siempre así…La idea es que mires de conseguir algo de él, que te cuente retazos de su historia ligada al Pueblo, pero desde tu propia perspectiva... además, piensa que es la persona más longeva que está empadronada… no deja de ser un homenaje hacia su persona. 
    Has dicho bien que intente de conseguir algo de él… es difícil, tiene fama de tosco, de malhumorado… no se, no se.
    Bueno, pero tu te llevas bien… os he observado a menudo hablando.
    Ya, pero de cosas intrascendentes…
    Vale… yo te muestro la idea, no hay prisa… tu decides.
    Bien, lo pensaré… quedamos en que no hay prisa, ya te pondré al corriente si hay algo.

   Ahora subo, ahora bajo, así es el pueblo, sumido en callejuelas sobre una pendiente que da a una riera… El pueblo es antiguo y como tal tiene su historia, pero no es diferente a tantas otras historias de tantos otros pueblos. No veo nada nuevo en ello, máxime cuando como le dije a Lucía mucha gente ya se ha interesado en mostrar signos de esa historia desde diferentes perspectivas… quien sí es diferente, como todos los somos, es Paco… quien sabe, lo pensaré...

Meditaciones: " La memoria histórica"

   Nací unos pocos años después de acabada la segunda guerra Mundial, y unos tantos más de finalizada la contienda civil en España. Mi generación puede considerarse afortunada pues, de no haber sufrido ambos acontecimientos. Ahora las guerras no son globales, pero continúan en cualquier lugar del orbe…el género humano parece no aprender. Quizás por eso mismo, se necesite más que nunca, recuperar la memoria histórica de todas esas desgracias, para que no continuemos depauperando a nuestro hogar, el planeta que llamamos Tierra.

   Hace unos años, conocí a un personaje singular que quizás por su edad ya no exista…fue en su momento un soldado republicano,  y que saliendo mal parado por la derrota, acabó tras unas cuantas peripecias en el campo de concentración de Mauthausen (Austria). Logró sobrevivir y a principios de los años ochenta decidió regresar a nuestro País. Su recuerdo y el de las historias que nos contaba, me inspiraron para escribir una novela sobre los perdedores de nuestra guerra Civil. Decidí titularla: “El foraster” y me place pasarla en mi blog capítulo a capítulo. 




viernes, 3 de junio de 2016

Poema: "Utopía"

   Utopía, sin ella…
no estaríamos aquí hoy en día,
o andaríamos a gatas
sin dejar ninguna huella.
   Es acaso utopía…
desear la libre energía
o liberar de la corrupción
a la dichosa economía.
   Es acaso utopía…
 desear un Mundo mejor
porque en el que conocemos
no existe la armonía.
   Platón, More, Bacon, Rousseau
fueron paladines de la utopía
y dejaron huella por su porfía.
   Acaso desear ese Mundo mejor
es citar a la utopía…
   No abracemos tanto error,
y caminemos con esa guía
que solemos llamar amor.
   Contagiemos ese deseo
para que flaquee el dolor.
   Abracemos a la cultura
para restar esa ignorancia
que genera, tanta amargura.
   Dejemos de lado a los dioses
para encontrar el crisol
que cada uno llevamos
como un naciente sol.
   Demos luz a nuestro Mundo
antes de que apague
victima… de tanto error.


jueves, 2 de junio de 2016

Meditaciones: " La Semilla"


   Cuando mejor se comprende el alcance de las metáforas, es si las puedes contrastar con hechos evidentes. He aquí el ejemplo: Hace un año alguien me dio una sola semilla de tomate, fue como una especie de apuesta en un momento de jolgorio, me dijeron, “de esto pueden salir cientos de semillas”. Bien, tomé la única semilla y la guardé en un sobre pequeño y bien cerrado. A principios de Abril descubrí en un cajón la semilla, me dije, “Porqué no, la voy a sembrar”, así que la coloqué enterrada a dos centímetros de un tiesto bien grande.  Pasaron dos semanas sin respuesta alguna, ya casi me olvidaba de ella cuando descubrí como dos ligeras hojas se abrían paso entre la capa de tierra. Por la posición, sin duda era la semilla de tomate que había por fin germinado.
   Han pasado más de dos meses de proceso lento y continuo, las hojas se han multiplicado, el tallo se ha hecho fuerte y resistente y tras crecer la planta unos treinta centímetros ya se aprecian varias flores del fruto, que a buen seguro pues las cuido, serán espléndidos tomates de los que podría extraer montones de semillas.

    Esto me ha hecho recordar una anécdota que le ocurrió a un conocido mío. Es funcionario de Hacienda. Cuando ganó las oposiciones le destinaron a una determinada delegación. Es una persona plácida, paciente y muy responsable, a la vez que amable en el trato. Total, que fiel a su carácter se dedicó a atender a la gente de la mejor forma posible detrás de su mostrador. Los compañeros, me contaba, empezaron a mirarlo con recelo, hasta que por fin uno de ellos se le acercó y le dijo: “Chaval, frena un poco que nos estás poniendo en evidencia”… Pero cabezón él no se arredró y siguió a lo suyo, hasta el punto de que se le multiplicaba el trabajo, pues la gente procuraba arrimarse a la parcela de su mostrador…Pasó una mala época, no solo por el trabajo sino por la pésima respuesta de sus compañeros que acabaron por marginarlo.

   Pero fue al cabo de unos meses, cuando ocurrió algo que cambié el rumbo de los acontecimientos. Llegó una nueva responsable de área, que no tardó en observar el panorama, y le faltó tiempo para llamar al orden a quienes racaneaban en su función. Mi amigo no tuvo que hacer nada más que seguir en su línea, el provocó el contraste. Al poco tiempo pareció que germinaba su natural esfuerzo pues le aflojó el trabajo, al tiempo que los demás se responsabilizaban de su labor. Me acabó contando que gracias a lo que fuera, el ambiente se relajó hasta el punto de que ya existía un buen “rollo” en esa delegación de Hacienda.

Bien… para que germine una semilla es necesario: agua, sol, aire, buena tierra… y sobre todo perseverancia y buen trato para evitar que las malas hiervas proliferen y ahoguen el crecimiento del fruto. Una buena semilla siempre provoca su multiplicación, ocurre que su crecimiento suele ser lento, muy lento.